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Cannes 2013: Así ha recibido la crítica a Nebraska

By Daniel Martínez Mantilla - 23 de mayo de 2013 3 Comments

Alexander Payne regresa a la Sección Oficial de Cannes once años después de concursar sin premio con "About Schmidt" y lo hace con la película más pequeña de su carrera. Si en "Los Descendendientes" hablaba de la paternidad, con "Nebraska" el cineasta se traslada al otro lado del espectro y se centra en la figura de un treintañero que emprende un viaje con su senil y anciano padre en el que, por primera vez en sus vidas, tendrán una conexión real.

A pesar de contar con un guión ajeno - obra del desconocido Bob Nelson - por primera vez en su carrera, Payne ha conquistado a la prensa europea con esta road movie rodada en blanco y negro con dos nombres menores como Bruce Dern y Will Forte al frente de su reparto. Curiosamente, la crítica norteamericana se muestra más reticente en su primer contacto con el film.

Luis Martínez (El Mundo)

Lo que sigue es la puntual descripción de lo que nos hace ser lo que somos. Entre la comedia triste, el drama majestuoso y el simple desengaño, Payne guía al espectador por una marea muy parecida a todas las mareas del mundo. Con gesto de gran cine, la película describe con detalle el punto exacto en el que estamos y del que, nos pongamos como nos pongamos, jamás nos hemos movido. Emociona porque nos descubre nuestra desnuda condición de seres desnudos. Y eso emociona tanto como una película perfecta (...)  Aparentemente la película más sencilla del director y, sin embargo, la más honda.

De la mano de un extraviado gigante llamado Bruce Dern, el director acierta a pintar con precisión ese espacio de acuerdo, de perdón y de reconocimiento que configura eso que, a falta de un término más preciso, podemos llamar amor entre un padre y un hijo.

Sergi Sánchez (La Razón)

Cuesta creer que «Nebraska» sea la primera película de Payne con guión ajeno, tales son las afinidades electivas con su obra anterior: como en "A propósito de Schmidt" o "Entre copas", el viaje es proceso de conocimiento e iluminación, y su mirada, entre perpleja y cariñosa, hacia la América profunda –y en especial a Nebraska, estado en el que nació y que, con la excepción de "Los descendientes", es su particular Yoknapatawpha– y las flaquezas de los perdedores que la habitan, es comprensiva y cariñosa.

Con el tiempo, el punto de vista de Payne se ha hecho más humanista y menos sarcástico (...) Lo más fascinante de «Nebraska» es el modo en que la mirada de los otros –una impagable galería de secundarios– desvela los secretos de un hombre opaco, que se ha protegido en su alcohólica hostilidad para no exponer el fracaso de su existencia (...) Como el David Lynch de "Una historia verdadera", factura una película de generoso aliento poético.

Oti Rodríguez Marchante (ABC)

La de Alexander Payne tiene otras intenciones y otras virtudes, pero, a mi modo de ver, las agota igualmente con una historia reveladora (....) Nebraska es también el lugar que mejor se refleja en el espejo cuando se habla de la América profunda; allí nació Payne, y allí dirige su historia, la de un hombre viejo, terco y enajenado que se empeña en viajar hasta ese lejano descampado para recoger un premio de un millón de dólares que uno de esos panfletos promocionales de la lotería asegura que es suyo… El millón que le espera no es de dólares, sino de hilos con su pasado, con la familia y amigos que dejó allí, y lo que contará en realidad Payne es la relación de ese hombre con su hijo, un alma de cántaro, y la relación de los lugareños y familiares con la vida, con el dinero y con la dignidad. En abrumado blanco y negro, esta historia de paisaje grisón y paisanaje plomizo controla con sutileza su mecanismo interno, tan lleno de vulgaridad como de sentido del humor, y contiene unas muy buenas interpretaciones, en especial la del viejo Bruce Dern.

Sasha Stone (Awards Daily)

Acabo de ver la próxima ganadora del Oscar al mejor película... o al menos una candidata muy seria. Probablemente sea la mejor película de Alexander Payne junto a "Entre Copas". Es igual de buena, pero la experiencia es más rica que en aquella.

"Nebraska" es una nueva salida para Payne, por diferentes razones: Es probablemente su película más personal, (ya que él es oriundo del estado) y no trabaja con Jim Taylor para adaptar un libro un libro, como es costumbre, si no que filma un guión original de Bob Nelson. Sin embargo, lo que hace el viaje más íntimo es lo cercano que resulta la historia, parece que Payne sintió que el film era una manera de rendir homenaje a sus propios padres (...) Las películas de Payne se enfrentan al descenso inexorable de la vida hacia la decadencia como ningún otro cineasta. Sus protagonistas están al borde el abismo de un mundo obsoleto que una vez conocieron. Los vemos luchando por encontrar una base sólida a la que agarrarse.

Jessica King (The Playlist)

Sigue los patrones típicos del género en todo momento (...) La película plantea un viaje cuyo destino está claramente señalizado desde el principio, pero con demasiada frecuencia nos encontramos mirando por la ventana a un paisaje en blanco y sin rasgos. Finalmente "Nebraska" nos lleva a la meta, pero sin seguirla ruta más interesante o divertida (...) Por supuesto, la película depende en parte de las dos interpretaciones protagonistas. Dern está brillante en este papel, pero todo apunta a que va a recibir más elogios de los que debería por un trabajo que no exige gran cosa más allá de ser un fanfarrón. Por su parte, Will Forte intenta llevar más allá su papel de hijo obediente, pero no termina de funcionar. Hay momentos en los que sus escenas de lucimiento parecen demasiado ensayadas.

Es una obra menor dentro de la filmografía de Payne. De ninguna de las maneras es una mala película, pero falla a la hora de engancharnos con el tipo de perspicacia ingeniosa que sí había en, por ejemplo, "Entre copas".

Scott Foundas (Variety)

Al igual que "The Last Picture Show" (La Última Película) era una una película hecha en la década de 1970 sobre el fin de la inocencia de la era de los años 50, "Nebraska" parece, a pesar de su ambientación contemporánea, un recuerdo sobre una América y un cine norteamericano que ya no existen (...) En todo momento, Payne añade suavemente al tono cómico de la película ciertas dosis de nostalgia y arrepentimiento, evitando en todo momento caer en la sensiblería barata o sentimental.

Dern está simplemente maravilloso en un papel que el director ofreció informa primero a Gene Hackman y que se beneficia de no estar interpreado por una estrella. Dern transmite la dimesión de un hombre que no ha estado a la altura de sus propias expectativas y el actor lo consigue resistiendo a la tentación de exagerar dejando que su cara muestre con sutiles matices el dolor, odio a sí mismo y la indignación.

Xan Brooks (The Guardian)

La monocromática road movie de Alexander Payne  se convirte en una pegadiza balada sentimental de la Depresión americana que sufre por su insistente banda sonora. A su favor destaca el sólido trabajo de Bruce Dern como Woody Grant, un intratable viejo alcohólico que cree haber ganado una fortuna. En el camino de cobrar el billete, Grant y su hijo traen en su antigua ciudad natal de Hawthorne, Nebraska. Y es aquí donde Payne esboza un retrato de América pueblerina que tendría a Norman Rockwell llorando sobre su caballete (...) La película es un poco blanda en su núcleo - y tal vez recuerde demasiado a "Aboud Schdmit", donde Payne dirigió a Jack Nicholson en un papel similar - pero nos enseña un lánguido y encantador.

A falta de que cuelguen sus críticas, os dejamos las primeras reacciones de algunos periodistas españoles que han visto la película hace unas horas.

"Nebraska" llegará a los cines norteamericanos el próximo 22 de noviembre.

3 comentarios to ''Cannes 2013: Así ha recibido la crítica a Nebraska"

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  2. Prepárense que Nebraska es el Lincoln para Sasha Stone este año. Para lo salada que es está bien jaja

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