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Cannes 2015, día 3: Lanthimos, Allen y Van Sant logran dispares recepciones

By Daniel Martínez Mantilla - 16 de mayo de 2015 4 Comments

Con el viernes llega la tercera jornada del festival y el inicio de un masificado fin de semana que promete ser una pesadilla para los periodistas acreditados. El número de invitados está por las nubes y toda la prensa coincide en la ciudad francesa antes de que el lunes se produzca la primera espantada de profesionales desplazados en el festival.

La encargada de abrir la jornada ha sido una de las películas más esperadas de la edición. 'The Lobster' ha supuesto la primera participación en la Sección Oficial a concurso de Yorgos Lanthimos, un director descubierto en este mismo festival con su ópera prima, la rompedora 'Canino'. Seis años después de darse a conocer en el circuito con sus los premios de Una Cierta Mirada y el Jurado de la Juventud, el griego vuelve a su segunda casa para consagrarse definitivamente como uno de los cineastas más interesantes y particulares de la cinematografía europea. Con sólo 42 años y tres película a sus espaldas, Lanthimos se ha convertido en un autor absoluto que disecciona con humor (negrísimo) y muy mala leche las normas impuestas y aceptadas por la sociedad occidental. Con 'Canino' creó el modelo, con 'Alps' lo siguió explorando y con 'The Lobster' ha conseguido la más universal de sus películas sin renunciar por ello al estilo y la personalidad que lo ha convertido en un director referencia.

Cualquiera que conozca la obra del cineasta sabe que es mejor no entrar en spoilers al hablar de sus películas, por lo que me quedaré en decir que en su tercera película nos encontramos con una historia sobre el temor a vivir y morir sólo en un mundo diseñado para vivir en pareja. Como es habitual en él, Lanthimos tira de la distopía y la fantasía para contar sus historias, pero las emociones e ideas que vemos en la pantalla son tan reales como cualquiera de los hermanos Dardenne. El ser humano teme estar aislado en el mundo, pero también tiene pánico a vivir en sociedad. Criticamos comportamientos ajenos... hasta que los incorporamos a nuestras vidas. La doble moral y la hipocresía de una sociedad rota es otro de los muchos temas que maneja la extraordinaria primera aventura del griego en el cine internacional, una película en la que, por supuesto, no faltan los innumerables momentos de humor negro marca de la casa.

'The Lobster' es mordaz, retorcida, despiadada, divertida... pero también, una original y fascinantemente contradictoria historia de amor. Aunque el director y guionista sea la estrella del proyecto, no hay que olvidarse de la labor del estupendo reparto internacional, especialmente de un estupendo Colin Farrell que encaja a la perfección como improbable héroe romántico dentro del malsano mundo del cineasta. Si hay algo que criticar del filme es que su primera parte es superior a su continuación, pero también hay que valorar que Lanthimos decida mirar hacia adelante y seguir explorando el potentísimo concepto del relato en lugar de acomodarse y contar sólo un lado de la historia. Podría haberlo hecho y seguiría siendo una película interesante.

La recepción general entre la crítica ha sido mayoritariamente positiva, pero han surgido voces entre los periodistas que piden al director una evolución en su forma de contar historias. ¿Les falta razón? Probablemente no. Lanthimos no sale de su forma de ver el mundo y de entender cine, pero tampoco lo hacen directores como Quentin Tarantino y no vemos a ningún periodista pedirle que deje de lado su personalísimo uso de la violencia, los diálogos o el pastiche. Celebremos que el cine europeo tiene entre sus filas un director único que no ha hecho más que dar sus primeros casos en lugar de pedirle que se convierta en uno más de la manada.


El momento profesional que atraviesa Lanthimos y el segundo director en presentar película este viernes en la Sección Oficial (fuera de concurso, eso sí) no pueden ser más opuestos. Si el griego está dando aún sus primeros pasos cinéfilos, Woody Allen está de vuelta de todo y no siente que tenga que demostrar ya nada a nadie. Si así lo creyera, el neoyorquino no estaría presentando una película cada año en los cines. En los últimas cuatro décadas sólo en 1981 no se ha estrenado un trabajo de Allen en los cines, así que ahí tenéis vuestra respuesta.

La película de 2015 es 'Irrational Man', un proyecto que ha mantenido gran secretismo desde el anuncio del rodaje... y ahora entendemos por qué. Joaquin Phoenix interpreta a un profesor de filosía en plena crisis existencial hasta que conoce a dos mujeres que le darán una razón para vivir: una colega hartada de su vida con su marido y una estudiante obsesionada por su complejidad. Afortunadamente, el motivo por el que Phoenix pasa de ser ese hombre errático y depresivo a uno simplemente 'irracional' va más allá del camino de clichés que promete el flojísimo primer acto de la historia.

El sugerente punto de giro del relato lleva a 'Irrational Man' a una mezcla de géneros que primero descoloca y luego atrapa al espectador. Uno tarda en saber exactamente qué tipo de película está viendo, pero sin darte cuenta de la argucia de Allen acabas cayendo en el juego que plantea Allen. Eleva la sencilla historia de la película un triángulo de interesantes personajes protagonistas (cada uno con sus taras, anhelos y conflictos) a los que dan vida los notables Joaquin Phoenix, Emma Stone y Parker Posey. No es 'Irrational Man' una gran película, pero tampoco forma parte del grupo de cintas menores al que indudablemente pertenecía la insulsa 'Magia a la luz de la luna'. En definitiva, una irregular pero juguetona propuesta que ha dividido mucho a los asistentes a las proyecciones. En lo que espero que haya consenso es en la espantosa banda sonora del filme: un desastre.


Con 'The Sea of Trees' ha llegado la primera gran trifulca y abucheo de Cannes 2015. Gus Van Sant es el responsable de filmar un guión de Chris Sparling (autor de 'Enterrado') que cuenta el dramático relato de supervivencia y redención que protagonizan Mathew McConaughey y Ken Watanabe en la piel de dos hombres que se conocen en el comúnmente denominado "bosque del suicidio", un bello lugar en Japón al que la gente va para quitarse la vida.

Sabíamos ya que Van Sant era un director capaz de lo mejor y de lo peor, de impulsar el Queer Cinema en los años ochenta para después irse a Hollywood y rodar 'El indomable Will Hunting', el infame remake de 'Psicosis' y 'Milk'. De la misma manera que puede dejar congelado al personal con títulos como 'Elephant', la producción con la que ganó su Palma de Oro y que le convirtió en un habitual de la Croisette, Van Sant tiene tendencia a poner el piloto automático y firmar cosas como 'Descubriendo a Forrester' 'Tierra prometida'. Por mucho que se haya convertido en la película a odiar de la 68 edición del certamen, 'The Sea of Trees' no pasará al recuerdo como la peor película del cineasta, pero probablemente sí como la más fallida y decepcionante de su filmografía.

Para quien esto escribe, el error de la película está ya en su base. Por interesantes que sean los temas que están sobre la mesa en el relato (el perdón, el deseo de morir, la culpa o la aceptación de quiere sobrevivir y pasar página), el concepto sobre el que está construido el guión es un error, una trampa que además se ve venir desde muy lejos (no hay que ser ningún lince para adelantarse a los dos golpes de giro clave en la historia) y que inevitablemente anula en gran parte lo que vemos en pantalla. Los momentos más horteras dignos del peor Nicholas Sparks y la ya sobada estructura a dos tiempos del relato (historia de supervivencia en el presente y explicación de cómo ha llegado hasta ahí en el pasado, mucho mejor explotada en '127 horas' y 'Alma salvaje') tampoco ayudan .

En algún lugar de 'The Sea of Trees' hay una buena película escondida, pero no es la que hemos visto. En fin, una oportunidad perdida y todo un recordatorio para aquellos que la incluyeron en lo más alto de las predicciones al Oscar del próximo año: hasta que no se ve una película, es imposible saber qué se puede esperar de ella.



Cerramos el repaso a la tercera jornada en Cannes con 'Rams', un drama rural islandés de Grímur Hákonarson que se ha visto dentro de Una Cierta Mirada. La cinta nos lleva a un pueblo remoto de la isla nórdica para contarnos la historia de dos hermanos que llevan sin hablarse cuarenta años y que ahora deben unir fuerzas para salvar lo que más les importa en su vida: las ovejas. 'Rams' crece gracias a sus majestuosos escenarios naturales y su potente desenlace, aunque la desesperante cotidianidad y nadería absoluta de los dos primeros actos de la historia lastran un filme tan correcto como en el fondo intrascendente. Hay momentos y hallazgos puntuales en 'Rams', pero hemos visto más y mejores retratos de la incomunicación en las sociedades nórdicas. 

¿Conclusiones del día? El viernes ha sido un día de autores en la Croisette. Van Sant recibe el primer abucheo del año, Allen divide a los periodistas una vez más y Lanthimos se consolida como uno de los grandes autores el nuevo cine europeo. Con el retorcido jurado que hay este año, no sería de extrañar que la película apareciese en los premios principales.

¿Qué llega mañana? Hoy sábado veremos lo nuevo de Nanni Moretti Todd Haynes, dos historias de mujeres, uno una de las tendencias de la edición. Además, primera proyección del esperado documental de Amy Winehouse y pase del primero de los tres volúmenes de la mastodóntica antología de Miguel Gomes

4 comentarios to ''Cannes 2015, día 3: Lanthimos, Allen y Van Sant logran dispares recepciones"

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  1. Pues a mi lo de los abucheos me parece una total falta de respeto al director, los actores y todos los implicados en la película. Si no te ha gustado no tienes por qué ponerte a gritar como si fueras un mono, porque al fin y al cabo hay personas que se han esforzado por hacer un buen trabajo. No tiene por qué venir un imbécil y destruirlo de una manera tan sucia y barriobajera. Que hagan ellos las películas si no se sienten satisfechos con el resultado.

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    1. Cuando ves una película, ésta te promete una buen historia y entretenimiento. Y si no cumple, estás en tu derecho a echar pestes.

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    2. Puedes echar pestes sin necesidad de faltar al respeto a todo el equipo de la peli. Si no te ha gustado, entonces haz tu propia película pero no abuchees algo solo porque no ha sido como te lo habías imaginado.

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  2. A mi no me parece nada insulsa Magic in the Moonlight, y ya espero Irrational Man con muchas ganas.

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