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#NoOscarFest: 'Una segunda madre', de Anna Muylaert

By Cinéfagos - 3 de abril de 2016 3 Comments

Este artículo está escrito por Álvaro G. Illaramendi y fue publicado originalmente en Cinéfagos.es

No hay nada mejor en el cine que las buenas sorpresas. 'Una segunda madre', publicitada en España con un póster amable y el reclamo de haber logrado un Premio del Público en la Berlinale, contradijo el sentido de esos indicios y se erigió en la primera joya incómoda de la pasada cartelera veraniega. Una lectura superficial del argumento y la presunción de que las películas de "premio del público" tienden siempre a lo benévolo y reconfortante, sugieren un melodrama doméstico en torno a los sacrificios vitales de una mujer, Val, que ha consagrado su vida al cuidado del hijo de una familia de clase alta de Sao Paulo y al mantenimiento de un hogar ajeno.

La llegada a la ciudad de su hija biológica, Jessica, a la que no ve desde hace 13 años y cuya personalidad por tanto apenas conoce, provocará una serie de situaciones y dilemas que, en contra de las apariencias, no se desarrollarán principalmente en la esfera sentimental, sino en el estimulante terreno de la tensión psicológica. Para que nos entendamos: estamos más cerca de 'Teorema' (Pier Paolo Pasolini, 1968) que de la Juanita Moore de 'Imitación a la vida' (Douglas Sirk, 1959)

En efecto, la realizadora Anna Muylaert, cuya ópera prima y anterior película 'Durval Discos' data ya de hace 13 años, parece querer revisar o actualizar la herencia pasoliniana, como ya hiciera recientemente 'Borgman', pero desde una perspectiva naturalista, accesible y finalmente constructiva, excluyendo completamente el terror (que no la intriga) y el componente surrealista de la ganadora de Sitges en 2013.

Jessica (Camila Márdila), una preuniversitaria inteligente, algo descarada y, sobre todo, muy crítica con la persistencia de clases y desigualdades, no estará dispuesta a aceptar el trato educado pero indudablemente discriminatorio que se le dispensa a su madre, por lo que su estancia en la casa se convertirá en una bomba de relojería al statu quo de esta familia acomodada y engañosamente estable.


La notable sofisticación intelectual de la joven seducirá en primer lugar al padre de familia, un hombre enfermo, ocioso y de pasadas inquietudes artísticas, cuyo legado paterno es el sustento económico de la familia. Este acercamiento será intuido con rapidez por la madre de la familia, una trendsetter celosa, ególatra y de artificial simpatía. Por su parte, el hijo de ambos, de la misma edad que Jessica y muy ajustado al arquetipo de “chico pijo”,  siempre ha sentido a Val casi como su verdadera madre, por el cariño y cercanía que esta siempre le ha demostrado. El comportamiento arrogante y seguro de Jessica le producirá una mezcla de desconcierto, envidia y fascinación. Aunque nadie más sorprendido que la propia Val, atónita ante la confianza impertinente de una hija que le reprocha su larga ausencia y rendido servilismo.

Sin tremendismos, pero sin ahorrarse tampoco giros atrevidos y situaciones incomodísimas, Muylaert refleja la progresiva descomposición de un orden familiar precario con la precisión de una cirujana de las emociones. Los planos generales y la falta de música refuerzan la tensión sutil pero implacable de un relato fluido, y sobre todo, creíble. La excelencia del reparto, capitaneado por una inolvidable Regina Casé que dota a Val de todo el amor, ingenuidad, voluntarismo y cobardía que precisa, logra insuflar tanta verdad a los personajes que uno verdaderamente se preocupa y lo pasa mal con las pulsiones y complicaciones que se desencadenan en pantalla.

Si bien el relato tiende a domesticarse hacia el final, cuando prefiere explorar vías más trilladas de reivindicación de la dignidad y liberalización personales, Muylaert ha logrado una obra magnética, elegante, emotiva pero no por ello menos implacable, que reflexiona con lucidez sobre los mecanismos de poder, las nuevas formas de la lucha de clases y la toma de conciencia sobre la potencialidad individual para superar barreas sociales o autoimpuestas. Ahí es nada para lo que solo parecía un drama bienintencionado…

3 comentarios to ''#NoOscarFest: 'Una segunda madre', de Anna Muylaert"

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  1. Esta película se merece ganar algo. En particular la propongo para mejor guión. Y continuando con la promoción propongo a Tangerine para mejor fotografía, actriz secundaria y película. It follows para mejor director. El cine latinoamericano resaltó este año así que es justo que se lleve premios. En particular, mejor actor para el club, actor secundaria para el clan y guión para una segunda madre.

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  2. Personalmente, si Regina Casé ganara el premios del Festival, sería un galardón totalmente justo (aunque yo votaré, posiblemente, a Bel Powley).

    Desconozco bastante el cine de Pasolini (soy más de Rossellini, De Sica, Visconti o Fellini) pero "Una Segunda Madre" también me recuerda al cine europeo de directores como Haneke o Lanthimos, sobre todo en la primera hora de película. La directora nos muestra con una mirada lo suficientemente distante como algo que parece totalmente estable puede llegar a sufrir fisuras tan solo con la presencia de algo de fuera (en este caso, la hija de la sirvienta).

    Anna Muylaert, sin embargo, evita que la película caiga en el mero análisis frío sobre la fragilidad de nuestra actual sociedad (como a veces le pasa al genial director austriaco) y también nos narra la complicada relación de una madre con una hija que apenas ha visto en 13 años y que, aunque no quieran reconocerlo, ambas se necesitan... todo esto sin que la directora brasileña caiga en el sentimentalismo y con una narrativa bastante realista.

    Es evidente que lo mejor de la película es la interpretación de Regina Casé, espléndida en todas las facetas de la película (desde el drama hasta ese humor negro que, de vez en cuando, saca). Las escenas con su hija tienen bastante química y hace creíble la relación existente con su "otro hijo". El resto del reparto cumple aunque están unos escalones más abajo.

    El otro punto a destacar sería el guión, sobre todo en la primera hora de película. La introducción a la historia es impecable y Muylaert, con pequeños trazos, nos retrata esa "familia feliz" y el impacto de la hija de la protagonista en ellos. Es cierto que, en ocasiones, la dramatización de ciertas escenas parece algo forzadas pero, por regla general, están muy bien resueltas.

    Para poner un pero, se lo pondría a los últimos minutos de la película. Creo que es un final lógico (si fuera ella, creo que haría lo mismo) pero no termina de estar bien relatado y es algo precipitado. Otro punto en contra podría ser que, salvo Regina Casé, el resto del reparto no hace nada destacable (aunque Camila Márdila tampoco está nada mal).

    Si "Una Segunda Madre" opta a premio, posiblemente su mayor baza será Regina Casé en Actriz... y creo que podría lograr bastantes votos en Película aunque no se si lo suficiente como para lograr el Premio Gordo. Lo que si es cierto es que tendremos que prestar atención a "Mae so ha Uma", el siguiente título de la directora estrenado en Berlín.

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  3. Fue una sorpresa muy agradable, la disfruté mucho. No sé si la vaya a votar en algo porque la competencia es fuerte, me gusta mucho Lily Tomlin en Grandma, pero definitivamente su mejor opción es Regina Casé como mejor actriz.

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