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#NoOscarFest: 'Bone Tomahawk', de S. Craig Zahler

By Cinéfagos - 7 de abril de 2016 No Comments

Este artículo está escrito por Carlos Cañas y fue publicado originalmente en Cinéfagos.es

Desde hace unos cuantos años ha arraigado en el mundillo cinéfilo, cual cactus espinoso, la idea de que el western murió. Pese a que en el último lustro hemos disfrutado de cintas estadounidenses como 'Valor de ley(Joel y Ethan Coen, 2010), 'Meek's Cutoff'(Kelly Reichardt, 2010), 'Django desencadenado' (Quentin Tarantino, 2012), 'Deuda de honor(Tommy Lee Jones, 2014) o 'Los odiosos ocho(Quentin Tarantino, 2015) y de películas europeas como la francesa 'Lejos de los hombres(David Oelhoffen, 2014), la austríaco-germana 'The Dark Valley(Andreas Prochaska, 2014), la danesa 'The Salvation(Kristian Levring, 2014) o la británica 'Slow West(John Maclean, 2015)... al género del Viejo Oeste se le considera un desierto. Arena de tiempos pasados. El esperanzador ferrocarril que tantos vaqueros protegieron de indios y bandidos durante los filmes de la época dorada ya llegó... y el tren del western, ya pasó. Seguramente no hay género cinematográfico alguno que haya ensalzado tanto a sus héroes y villanos como el western. Un género copado de elegidos a los que, y al que, muchos se empeñan en enterrar pese a que aun da señales de vida.  Así pues, para los valientes, para los puros y para los tercos. Atentamente, 'Bone Tomahawk'.

Todas esas cualidades demuestra tener el debutante S. Craig Zahler, escritor, músico doom metal y exitoso guionista en lo económico (ha vendido unos cuantos guiones a Hollywood) pero que conocía demasiado bien el regusto amargo del fracaso artístico (ninguno de ellos se había producido). Y como los personajes más míticos de John Ford, Howard Hawks o Sergio Leone, se metió un lingotazo entre pecho y espalda, escupió el tabaco de mascar, dijo basta, echó una mirada desafiante al cactus más cercano y pasó a la acción, produciendo uno de sus propios guiones (co-compuso hasta la banda sonora). Y qué forma de disparar, no ha habido un debut así en el Viejo Oeste desde el de Clint Eastwood en 'Por un puñado de dólares(Sergio Leone, 1964). Sujétense bien al caballo pues hablamos de palabras mayores.


'Bone Tomahawk' presenta un Oeste árido y gris, como si se supiese envejecido y polvoriento, en el que un sheriff de un pequeño pueblo fronterizo (Kurt Russell), su fiel y viejo ayudante (Richard Jenkins), un altivo gentleman (Matthew Fox) y un vaquero de toda la vida de Dios que está cojo por subirse a arreglar el tejado (Patrick Wilson) emprenden la búsqueda de la mujer de este último, raptada durante una apacible noche junto a un preso y al guardia de la comisaria, por parte de un grupo de temibles indios caníbales.

Esa sinopsis en muchas manos podría haber significado un fracaso mayor que al que apunta la empresa desesperada de los protagonistas. Sin embargo, en las manos de S. Craig Zahler, 'Bone Tomahawk', hace pleno honor a su título y se descubre como un mecanismo más preciso que el de cualquier pistola, más duro y afilado que un tomahawk de hueso y más potente que un balazo de escopeta a quemarropa. 'Bone Tomahawk', como la localidad de Bright Hope, es una obra fronteriza que cabalga entre el western, la road movie y el terror a su propio ritmo. En ella, los diálogos llenos de divagaciones y humor son mas importantes que los disparos, la espera es más tensa que la acción (y eso que hay una escena terrorífica) y unos trazos aparentemente simples hablan con pasmosa naturalidad de lo profundo: el amor, la amistad, el miedo, el odio y la fe.

En mi memoria quedan marcadas dos escenas como tubos tiene una escopeta. En una, el personaje interpretado por Patrick Wilson, tullido y solo, mira al cielo y dice algo así como "Te he rezado todos los días de mi vida para que me ayudes con esto", antes de embarcarse en los terrenos de la absoluta hazaña y la brutalidad. ¿Lo hace en solitario al no recibir respuesta o realmente lo acompaña Dios? En la otra, se oyen tres disparos en la distancia tras los que uno, inevitablemente, se cuestiona ¿Ha dado de lleno? ¿acertó sólo a medias? ¿falló todos? Las preguntas, que podrían hacerse perfectamente en torno a Craig Zahler y su 'Bone Tomahawk',  permanecen desnudas en el árido Oeste sin respuesta, en un silencio tenso, sólamente roto por el galopar de una única verdad: quién conecte con ella, que no será todo el público, descubrirá en su interior lo que significa realmente la expresión "obra de culto".

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