Última hora

Últimos Posts

#NoOscarFest2: 'Julieta', de Pedro Almodóvar

- 23 de abril de 2017 3 Comments

Por undécimo año consecutivo, España volvió a quedarse fuera de la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa en los Oscar. Tras su buen recibimiento en el Festival de Cannes, la Academia del Cine Español decidió que 'Julieta' era la representante idónea para devolver al cine español a un apartado en el que no ha asomado la cabeza desde la victoria de 'Mar adentro' en 2005. Sin embargo, el nombre de Pedro Almodóvar nunca ha sido una garantía de éxito en los Oscar: 'Volver' no logró la nominación en 2007 y 'Julieta' ni siquiera se coló en la polémica lista previa de nueve finalistas.

Tras el coqueteo con el thriller que supuso 'La piel que habito' y la vilipendiada 'Los amantes pasajeros', Almodóvar regresó con 'Julieta' al género por el que siempre ha sentido una especial predilección: el melodrama. En esta ocasión adapta el libro 'Escapada', escrito por la canadiense Alice Munro. Aunque el material de partida no es propio, el manchego logra otorgarle su indeleble sello a cada uno de los tres relatos que conforman el libro: 'Destino', 'Pronto' y 'Silencio' (el título original de la película que tuvo que ser modificado para diferenciarse del film de Martin Scorsese).

La película arranca con Julieta (Emma Suárez) en la actualidad. La protagonista ha logrado rehacer su vida al lado de Lorenzo (Dario Grandinetti) pero vive traumatizada por su pasado. De inmediato, un flashback nos traslada a un momento clave de su vida, cuando la joven Julieta (Adriana Ugarte) conoce a Xoan (Daniel Grao) y se marcha a vivir a la costa gallega. Un tercer episodio nos sitúa en una época intermedia: cuando la protagonista pasa unos días en su pueblo natal y se reencuentra con sus padres. Los tres capítulos están marcados por la fatalidad, ya que Julieta pierde a una persona importante de su vida en cada una de esas tres épocas. No es casualidad que, en su etapa de juventud, la protagonista aparezca leyendo 'La tragedia griega', como si fuera una especie de premonición de lo que va a ser su vida.


La película descansa sobre los hombros de dos actrices: Adriana Ugarte y la multipremiada Emma Suárez (en un papel que estuvo cerca de ser interpretado por Meryl Streep). En ambos casos asistimos a las mejores interpretaciones de su carrera. La de Suárez, ganadora del Goya a la Mejor Actriz, es una actuación desgarradora desde el principio hasta el final, logrando transmitir con pasmosa facilidad la absoluta tristeza que siente la protagonista. Hasta en los momentos más felices que Julieta vive con Lorenzo, la mirada de Suárez parece lanzar un grito ahogado que nos dice que la vida de esa mujer está incompleta.

El trabajo de puesta en escena de Almodóvar resulta extremadamente discreto salvo por ese arrebato de genio (que aparece representado en el póster de la película) que se produce cuando Ugarte se despide de la película y cede el testigo a Suárez. Los clásicos toques de humor "almodovariano" son extirpados casi por completo (las únicas risas son proporcionadas, a cuentagotas, por el personaje encarnado por Rossy De Palma). Como resultado, 'Julieta' es la película más sobria de su realizador.

Como otras muchas películas de Almodóvar, 'Julieta' habla de la identidad femenina y pone su foco de atención en la relación entre madres e hijas. Pero en esta ocasión lo hace de una forma tan sutil como profundamente desgarradora. La protagonista tuvo una relación complicada con su madre y no puede evitar que la historia se repita con su hija. Como si se tratara de la heroína de una tragedia griega, Julieta lucha por superar los traumas del pasado en un presente que la condena a vagar eternamente. Pero Almodóvar evita en todo momento mitificar a esta mujer y opta deliberadamente por hacerla lo suficientemente terrenal para que el público acabe empatizando con ella. Como consecuencia de ello, la sensación final que deja 'Julieta' en el espectador es la de una desolación solo comparable a la que experimenta el propio personaje.

#NoOscarFest2: 'Un monstruo viene a verme', de J.A. Bayona

- 22 de abril de 2017 5 Comments

Este artículo está escrito por Daniel Lorenzo, redactor de Cinéfagos.es

Juan Antonio Bayona ha cimentado su carrera en mentarnos a la madre. A la madre ajena, se entiende. Porque nos mentan a la madre y nos emocionamos. 'El orfanato', 'Lo imposible' y 'Un monstruo viene a verme' conforman una trilogía apócrifa acerca de la pérdida en las relaciones maternofiliales. El director debutó con una película sobre cómo una madre afronta la pérdida de un hijo. Dio un paso hacia adelante con otra que parecía de catástrofes, pero que en el fondo trataba sobre el reencuentro de una madre y un hijo tras luchar por la supervivencia. Y 'Un monstruo viene a verme', su tercera película, es una historia sobre cómo un hijo debe asumir la pérdida de su madre.

Como pudo comprobarse durante los meses de septiembre y octubre (cuando la cinta se estrenó en el Festival de Toronto, pasó por el Festival de San Sebastián y, finalmente, llegó a la cartelera española) resulta muy complicado efectuar no ya un alegato en favor de 'Un monstruo viene a verme', sino un análisis mínimamente sosegado sin recurrir al factor emocional. En unos tiempos en los que gran parte de la crítica cinematográfica aboga por el cinismo o por la supuesta utilidad social o moral de las películas, un relato puramente emotivo sobre los temores de un niño que teme quedarse huérfano apenas iniciada su adolescencia no cuenta con los suficientes asideros para gozar de las simpatías de la intelectualidad. Si a ello le sumamos la producción de un gigante como Telecinco Cinema, la sobreexposición sufrida por una agotadora y avasalladora campaña promocional, el hecho de que sea una producción española convenientemente empaquetada en un envoltorio anglosajón (lo que la convierte en hija bastarda, no reconocida ni por unos ni por otros) y las ganas que muchos le tenían a su director por el mero hecho de ser joven, paisano y exitoso en lo artístico y lo comercial, lo cierto es que a 'Un monstruo viene a verme' le resultó mucho más sencillo contar con el fervor popular que crítico.

'Un monstruo viene a verme' es una película espectacular, brillante en lo técnico, pictórica en lo visual, pero, toda esa parafernalia no hace que el último responsable de la película pierda de vista el corazón de la misma. Porque, repetimos, 'Un monstruo viene a verme', es una película que habla sobre el miedo de un niño (Lewis MacDougall) a perder a su madre (Felicity Jones). Y ese es un sentimiento que todos conocemos. Como también todos hemos vivido el cáncer de un ser querido. Por eso, una vez que la película pierde su coraza, cuando terminan los fuegos artificiales y se disipa el humo de la pólvora, su corazón sigue ahí, latiendo, si cabe, con más fuerza todavía. Porque una buena película es como una relación sentimental, puede que lo que nos enamore al principio sea lo que entra por los ojos, pero aquello solo funcionará de verdad si te toca el corazón.

Y es imposible no conectar emocionalmente con ese chaval al que sus compañeros han decidido putear en clase y al que la vida ha decidido putear en su casa. Ese crío, que pasa las noches en un dormitorio con vistas al cementerio (¿En serio? De verdad, ¿quién hizo el reparto de cuartos en esa casa? ¿Su madre se está muriendo y cuando él se asoma por la ventana lo que ve es el cementerio? ¿No había una habitación mejor para darle?). Hasta que un día, lo inesperado llega en forma de monstruo, un monstruo con forma de tejo, que le visitará para contarle tres historias, a cambio de que él le cuente la suya.


La evolución de la relación de nuestro protagonista con el monstruo, esto es, con sus temores, está reflejada visualmente a la perfección a lo largo de sus encuentros. Si bien en un primer momento los dos hablan de igual a igual, frente a frente, a medida que avanza el metraje de la película y los encuentros se suceden el tejo cada vez es más gigantesco e imponente y en una mayor situación de desventaja física se va encontrando Conor.

Desventaja física que no deja de ser una representación de su complicada situación familiar y emocional. Si Conor pierde a su madre lo perderá todo, la única vida familiar que conoce. No deja de ser curioso que uno de los ataques habituales que reciben Juan Antonio Bayona y su cine sea el de pornógrafo emocional (por otro lado, como si la pornografía fuera per se algo malo, como si no hubiera pornografía de alta y baja calidad), cuando, cada vez que en esta historia puede tomar un atajo, opta por el camino más incómodo. De este modo, qué fácil sería que los personajes de la abuela y el padre fueran inequívocamente malvados o inoperantes. Pero no lo son. Es difícil que cuenten con nuestra simpatía como espectadores, porque siempre les juzgamos desde la óptica del protagonista, un Edipo que asiste atónito a la muerte de su amada y que no está dispuesto a cambiarla por nada. Puede que el personaje de Sigourney Weaver (que, por cierto, nunca ha estado mejor) sea seco, duro o arisco, pero uno puede percibir su devastación emocional y lo mucho que le supera la situación familiar que le ha tocado vivir. Y puede que el padre interpretado por Toby Kebbell no sea un progenitor ejemplar, si bien también es cierto que es todo lo buen padre que sabe. Y uno no debería jamás verse exigido por encima de sus posibilidades.

Es esta ausencia de figura paterna la que intenta paliar la figura del monstruo al que pone voz Liam Neeson, actor que también aparece en varias fotos familiares a lo largo del metraje, dando a entender que es una representación del abuelo materno de nuestro protagonista. Lo cual, en el fondo, ya deja marcado el destino de su madre, porque ya se sabe solo las madres en los clásicos Disney o los intereses amorosos de Charles Bronson tienen menor índice de supervivencia cinematográfica que las hijas de Liam Neeson.

Y así, cuanto más avanza la historia hacia su inevitable desenlace, más emotiva se va volviendo y más abandona los efectismos su director. Hasta el punto de que, el mismo que en Lo imposible lograba abrumar al espectador abusando de la presencia de una partitura atronadora y omnipresente, en los clímax de Un monstruo viene a verme opta por dejar reposar la emotividad sobre el texto y la imagen, manteniendo a la composición de Fernando Velázquez en un discreto segundo plano. Así, las miradas de ese niño y esa abuela, juntos, en un coche parado bajo la lluvia y esperando a que pase un tren, resultan difíciles de olvidar. Porque más allá de todas sus diferencias, jamás se han sentido más solos y más juntos que en ese momento en el que saben que van a decir adiós a la persona que más querrán en toda su vida.

Porque, en definitiva, 'Un monstruo viene a verme', es una película que nos habla sobre cómo decir adiós. Aprender a despedirse en silencio, rompiendo cosas o, simplemente, susurrando no quiero que te vayas mientras dejas marchar. Una historia sobre un niño que sabe que lo peor no es tanto que algo suceda como saber que, inexorablemente, sucederá y, en el fondo, desear que, si ha de suceder, suceda ya, para ahorrarse la agonía. Un niño tan puteado, tan sensible, tan empatizable, que bordea la línea y está a punto de convertirse en un Mary Sue, pero al que el guión logra dotar de suficientes aristas como para no terminar de caer en el estereotipo.

Y me resulta imposible no sentir simpatía por una película que, en su epílogo, nos muestra como la mejor herencia que una madre puede dejar a su hijo son las historias, la educación artística, moral y sentimental, que, a su vez, su padre le inculcó a ella. Solo por eso, por la apología de la narración que subyace en su fondo, ya habría que celebrar la existencia y el éxito popular de esta propuesta. Porque, al fin y al cabo, ¿no es acaso precisamente eso lo que hace que nos guste tanto el cine a los que de verdad nos gusta el cine?

Cannes 2017: Todas las películas que se verán en el festival

- 21 de abril de 2017 1 Comment

Aqui está el listado completo de largometrajes que podrán verse en la 70ª edición del Festival de Cannes. Entre las películas que conformarán la Sección Oficial estarán los últimos trabajos de Sofia CoppolaMichael Haneke o Todd Haynes. Hoy se ha dado por cerrada la programación con el anuncio de los títulos que formarán parte de la Semana de la Crítica.

Sección Oficial
'Les fantomes d'Ismaël (Ismael’s Ghosts)' de Arnaud Desplechin (Película de inauguración)
'Nelyubov (Loveless)' de Andrey Zvyagintsev
'Good Time' de Benny Safdie y Josh Safdie
'You Were Never Really Here' de Lynne Ramsay
'L'amant double' de François Ozon
'Jupiter's Moon' de Kornél Mandruczó
'A Gentle Creature' de Sergei Loznitsa
'The Killing Of A Sacred Deer' de Yorgos Lanthimos
'Hikari (Radiance)' de Naomi Kawase
'Geu-Hu (The Day After)' de Hong Sang-soo
'Le redoutable' de Michel Hazanavicius 
'Wonderstruck' de Todd Haynes
'Happy End' de Michael Haneke
'Rodin' de Jacques Doillon
'The Beguiled' de Sofia Coppola
'120 Battements par Minute' de Robin Campillo
'Okja' de Bong Joon-ho
'In The Fade' de Fatih Akin
'The Meyerowitz Stories' de Noah Baumbach

Fuera de concurso
'How to Talk to Girls at Parties' de John Cameron Mitchell
'Blade Of The Immortal' de Takashi Miike
'Visages, Villages' de Agnès Varda y JR

Un Certain Regard
'Barbara' de Mathieu Amalric
'La novia del desierto' de Cecilia Atán y Valeria Pivato
'Testonata (Closeness)' de Kantemir Balagov
'Aala Kaf Ifrit (Beauty and the Dogs) de Kaouther Ben Hania
'L’Atélier' de Laurent Cantet
'Fortunata ('Lucky)' de Sergio Castellitto
'Las hijas de Abril' de Michel Franco
'Western' de Valeska Grisebach
'Posoki (Directions)' de Stephan Komandarev
'Out' de Gyorgy Kristof
'Before We Vanish' de Kiyoshi Kurosawa
'En Attendant les Hirondelles (The Nature of Time)' de Karim Moussaoiu
'Lerd (Gress)' de Mohammad Rasoulof
'Jeune Femme' de Léonor Serraille
'Wind River' de Taylor Sheridan
'Aprês la guerre (After the War)' de Annarita Zambrano

Proyecciones especiales
'12 jours' de Raymond Depardon
'They' de Anahita Ghazvinizadeh
'Le Caméra De Claire' de Hong Sang-soo
'Promised Land' de Eugene Jarecki
'An Incovenient Sequel' de Bonni Cohen y Jon Shenk
'Demons in Paradise' de Jude Ratman
'Sea Sorrow' de Vanessa Redgrave

Eventos
'24 Frames' de Abbas Kiarostami
'Top of the Lake: China Girl' de Jane Campion y Ariel Kleiman
'Carne y arena' de Alejandro González Iñárritu
'Twin Peaks' de David Lynch
'Come Swim' de Kristen Stewart

Proyecciones de medianoche
'Ak-Nyeo (The Villainess)' de Jung Byung-Gil
'Bulhandang ('The Merciless)' de Byun Sung-Hyun
'Prayer Before Dawn' de Jean-Stéohane Sauvaire

Quincena de Realizadores
'Un Beau Soleil Interieur' de Claire Denis (Película de inauguración)
'A Ciambra' de Jonas Carpignano
'Bushwick' de Cary Murnion y Jonathan Milott
'Patti Cakes' de Geremy Jasper
'Alive in France' de Abel Ferrara
'L’amant d’un Jour' de Philippe Garrel
'Curio Puri' de Roberto De Paolis
'The Florida Project' de Sean Baker
'Frost' de Sharunas Bartas
'I Am Not a Witch' de Rungano Nyoni
'Jeannette: The Childhood of Joan of Arc' de Bruno Dumont
'L’intrust' de Leonardo Di Costanzo
'La Defensa del Dragon' de Natalia Santa
'Marlina Si Pembunuh Dalam Empat Babak' de Mouly Surya
'Mobile Homes' de Vladimir de Fontenay
'Nothingwood' de Sonia Kronlund
'Ôtez-moi d’un Doute' de Carine Tardieu
'The Rider' de Chloé Zhao
'West of the Jordan River (Field Diary Revisited)' de Amos Gitai

Semana de la Crítica
'Ava' de Léa Mysius
'La familia' de Gustavo Rondón Córdova
'Gabriela e a montanha' de Fellipe Gamarano Barbosa
'Makala' de Emmanuel Gras
'Oh Lucy!' de Atsuko Hirayanagi
'Los perros' de Marcela Said
'Tehran Taboo' de Ali Soozandeh
'Sicilian Ghost Story' de Fabio Grassadonia y Antonio Piazza (Película de inauguración)
'Brigsby Bear' de Dave McCary (Película de clausura)
'Petit Paysan' de Hubert Charuel (Proyección especial)
'Une vie violente' de Thierry de Peretti (Proyección especial)

#NoOscarFest2: 'Amor y amistad', de Whit Stillman

- 4 Comments

Este artículo está escrito por Álvaro G. Illaramendi, redactor de Cinéfagos.es

Dicen que los 90 han vuelto. Y, a juzgar por el bienvenido regreso de Whit Stillman al cine, ahora con 'Amor y amistad', también a la gran pantalla. La década de las chaquetas bómber, las hombreras, el grunge y las boy bands vio florecer a un realizador muy singular dentro del panorama del cine independiente americano, interesado en tragicomedias urbanitas protagonizadas por jóvenes adultos de la burguesía neoyorkina, con sus dramas, frivolidades, escarceos amorosos y espíritu cosmopolita. Nominado al Oscar al Mejor Guion Original por su ópera prima, 'Metropolitan' (1990), Stillman se apuntó después, con 15 años de anticipación a uno de sus indudables referentes artísticos -Woody Allen-, al creciente amor internacional hacia la ciudad condal con 'Barcelona' (1994). 

Su obra de culto definitiva, aunque no unánimemente celebrada, llegaría con 'The Last Days of Disco' (1998), una aproximación vitalista a los últimos tiempos de gloria de la música disco en los años 80 y a ese momento existencial de salida de la universidad y entrada en la vida laboral, en la que uno está seguro de comerse el mundo, sin saber aún muy bien cómo. Las protagonistas, dos estrellas emergentes aquellos años como Kate Beckinsale y Chloë Sevigny. Tras ese hit cinéfilo, el silencio. Cambio de residencia a París y 13 años de ausencia de la gran pantalla. Hasta que, quizá animado por el auge del movimiento hipster en el que probablemente se sienta reconocido, con su celebración retro-vanguardista de una forma alternativa de ver la vida, en 2011 protagonizó un feliz 'comeback' con 'Damiselas en apuros' (2011), una nueva comedia universitaria encabezada por la gran representante del nuevo 'indie millenial': Greta Gerwig

Pero ha sido en 2016 cuando Stillman ha logrado un mayor eco crítico y confirmado la buena salud de su nueva etapa creativa. Curiosamente, lo ha hecho con un proyecto en principio alejado de su "zona de confort": de la comedia joven urbana ha saltado a la tragicomedia de época, variante "adaptación de Jane Austen". Desde luego, los parentescos de ambos autores son evidentes (el foco de interés en un personaje femenino y su entorno, el detallismo en la representación de costumbres y hábitos sociales), pero el riesgo del salto temporal y narrativo era también indudable.


Pues bien, la gran acogida en el Festival de Sundance y las múltiples nominaciones a diversos premios (Critics Choice, Gotham, Satellite), principalmente para su actriz protagonista, avalan el éxito de la empresa. Stillman ha sabido rodearse de buenos compañeros de viaje: para el rol principal ha contado con Beckinsale, en un admirado cambio de registro de la actriz (centrada últimamente en sus sucesivos 'Underworld'), y en un entrañable ejercicio de 'remember' 20 años después de 'The Last Days of Disco'. Un 'revival' completado además por la intervención en el filme, igualmente notable, de Sevigny. Stillman ha estado arropado también por la producción de Amazon Studios, que demuestra con ello no tener ningún miedo a proyectos no especialmente convencionales o de rentabilidad asegurada.

Basada en el relato corto de Jane Austen 'Lady Susan', 'Amor y amistad' está sin embargo más cerca (en un registro ligero) del malicioso enredo de 'Las amistades peligrosas' de Pierre Choderlos de Laclos (incluso en el protagonismo de la comunicación epistolar) que del sentido romanticismo de 'Orgullo y prejuicio'. El personaje de Beckinsale, una mujer calculadora, seductora y movida exclusivamente por el interés, ejerce un magnetismo sobre los que la rodean y sobre el hechizado espectador, que elevan automáticamente a la actriz al podio de las grandes 'femme fatale' de época. Sus astutos movimientos estratégicos, retorcidas operaciones matrimoniales y acerado despliegue de cinismo dinamizan un relato que se desarrolla principalmente en interiores (el presupuesto fue presumiblemente ajustado), pero que logra combinar los placeres de la siempre solvente tragicomedia británica de época (lustrosa dirección artística, actores secundarios de relumbrón, como en este caso Stephen Fry), y el estímulo más moderno de unos personajes mayormente amorales y desacomplejadamente irónicos.

El resultado es uno de esos duelos retóricos de malvada inteligencia con el que uno disfruta, sonriendo perversamente, durante una traviesa hora y media, antes de volver a un mundo real necesitado de menos cinismo y más empatía.

Tráiler de 'La seducción', lo nuevo de Sofia Coppola

- 20 de abril de 2017 2 Comments

Dos meses después del sugerente teaser lanzado en marzo, llega el primer tráiler completo de 'La seducción (The Beguiled)'. La nueva película de Sofia Coppola será una de las integrantes de la Sección Oficial de la próxima edición del Festival de Cannes. Nicole Kidman y Colin Farrell lideran un reparto de lujo en el que también encontramos a Kirsten Dunst, Elle Fanning Angourie Rice. La película (una nueva adaptación del libro que ya fue llevado a la pantalla en 1971 por Don Siegel) cuenta la historia un soldado malherido que encuentra refugio en una escuela de señoritas del Sur.

'La seducción' se estrenará en Estados Unidos el 23 de junio y llegará a los cines españoles el 7 de julio. 

#NoOscarFest2: 'The Neon Demon', de Nicolas Winding Refn

- 18 de abril de 2017 13 Comments

Este artículo está escrito por Francisco Palma, redactor de Cinéfagos.es

Si algo se le puede atribuir a Nicolas Winding Refn es que el maldito tiene una visión; arriesgada, eso sí, pero visión al fin y al cabo. Poseer esta preciada característica no es gratis, viene con un precio: el riesgo, inevitable cuando uno quiere defender algo en lo que cree firmemente. En el momento en el que un autor crea una historia, establece un vínculo sagrado con ella, un pacto de sangre que sella una relación de un carácter casi paterno-filial, una relación de compromiso eterno, de lucha férrea, de fe incontrovertible.

Es por eso que el director toma riesgos, comprometiéndose a admitir que le puede salir mal la jugada; a veces, de hecho, soberanamente mal, como es el caso de 'Drive', también conocida como la película más sobrevalorada de la última década o, como a mí me gusta llamarla, "Calladito estoy más bonito". Otras veces, sin embargo, los riesgos compensan, los astros se alinean y directores como Refn tienen la ocasión de redimirse con películas como 'The Neon Demon', un largometraje que, vapuleado y maltratado por público y crítica, va camino de adquirir el dudoso honor de convertirse en la película más infravalorada del pasado año, por supuesto, injustamente.

Desde su primer fotograma, 'The Neon Demon' nos cede paso hacia un mundo extraño, artificial y sangriento en el que brutalidad y belleza se dan la mano para unir los dos placeres culpables por excelencia del ser humano. Un silencioso Dean (Karl Glusman) observa a su víctima imaginaria, cámara en mano, preparado para inmortalizar la violencia de una imagen en la que la sangre no es más que un símbolo carmesí. El flash de la cámara hace retumbar la habitación, manipulando lo que vemos, un juego de sombras, una continua ficción en la que el surrealismo más obvio adquiere un tono extrañamente grave.  Ya sabemos, desde el principio, que esta historia no es más que un confuso vaivén de luz en el que la verdad es tan fugaz como el resplandor de un flash.

Es innegable que la impactante imagen de Jesse (Elle Fanning) en ese sofá beige es ya un hito del cine de nuestro tiempo, dejando claro desde el primer momento que estamos ante una narración puramente visual, repleta de viñetas imposibles en colores eléctricos que se imprimen en la memoria como si de marcas a fuego se trataran. Han tachado a Refn de pretencioso, opaco y onanista mental, crucificándolo por crear una película cuyo principal valor es la estética. Lo que la mayoría de críticos rabiosos parecen obviar es que la estética vacía de 'The Neon Demon' es un símbolo en sí mismo. En una época de obsesión y canibalismo visual, este visceral largometraje se entrona como la encarnación por excelencia del espíritu de un tiempo nihilista y obsesionado consigo mismo como pocos lo han sido en la historia. Refn se apropia del dialecto de la belleza y de lo estético para tratar temas que van mucho más allá del distópico mundo de la moda que rodea a una bella e inocente Jesse: acoso, envidia, obsesión, machismo… la lista es infinita.


Y es que el mundo de Refn es un reflejo oscuro del nuestro: un complicado laberinto de deseos irracionales, una pantomima actuada bajo la luz del día. Luego llega la noche, el neón, lo salvaje; y con esto un hipnotismo estético total y sostenido casi sin excepciones a lo largo del filme, imbuyéndonos en un estado de trance demoniaco que se acentúa gracias una banda sonora sintetizada y electrizante como sólo una creación de Cliff Martinez puede serlo. ¿Y qué si es "porno-gore"? ¿Y qué si es de mal gusto? ¿Acaso no tiene toda buena película que se precie un toque de ironía nauseabunda? Además, la sangre no aparece por placer, sino por deber: el deber de mostrar una sociedad enferma y brutal, sedienta de sangre, violencia y sexo. Es incómodo, por supuesto, especialmente cuando somos nosotros los que estamos al otro lado de la pantalla, disfrutando en secreto, fascinados ante la representación de lo que no es más que una dramatización de lo que pasa cada día más allá de nuestras puertas, o quizás debería decir de nuestros móviles: los nuevos callejones traseros del mundo.

La brutalidad se puede manifestar de muchas formas. Al fin y al cabo, 'The Neon Demon' no es más que eso: una película sobre la violencia de una sociedad que tiene miedo a aceptar su disfrute de lo grotesco y lo retorcido. Somos adoradores de lo visual, decadentes máquinas sensoriales cuya misión es puramente caníbal: cada selfie, cada like de Instagram, cada alago que te asquea por fuera; pero te satisface por dentro… eslabones de una cadena trófica en la que los débiles no sobreviven, acosados por una clase depredadora a la que le es concedida el paso a nuestra vida privada cual jaguar que destroza una habitación de un hotel decadente. Si 'The Neon Demon' no ha gustado no es porque sea una película demasiado ficticia, sino al contrario: es demasiado realista, demasiado humana, demasiado ajustada a la sociedad de nuestro tiempo. El mejor cine es el que te hace retorcerte en tu asiento, provocando que te cuestiones tus más asentados valores. El mejor cine es el que te hace una exposición sobre ti mismo que te niegas a reconocer. Te prometo que nunca volverás a reconocerte ante el espejo. Te prometo que nada volverá a ser lo mismo, al menos en la noche, bajo la luz del neón. Que empiece la caza.

#NoOscarFest2: 'Cegados por el sol', de Luca Guadagnino

- 16 de abril de 2017 8 Comments

Una leyenda del rock -como las de antes- encuentra refugio en la isla italiana de Pantelleria. Allí no hay tiempo, tampoco obligaciones, solo el goce de los grandes placeres de la vida: descanso, sexo y comida. Marianne (Tilda Swinton) se deja cuidar por su joven amante Paul (Matthias Schoenaerts). Sus cuerpos desnudos sumergidos en la piscina resultan una estampa idílica que nada tiene que ver con el frenético pasado de la cantante. Pero el pasado siempre vuelve y aquí lo hace en forma de visita inesperada: la de Harry (Ralph Fiennes), productor musical y ex pareja de ella, acompañado de su recién estrenada hija Penélope (Dakota Johnson). Una estrella de rock sin voz, un ex alcohólico sin licor, un vividor a la deriva y una Lolita sin amante forman el cuarteto de 'Cegados por el sol (A Bigger Splash)', la versión libre de Luca Guadagnino de 'La piscina' de Jacques Deray (1969).

Los cincuenta años que separan ambos filmes ofrecen dos versiones muy diferentes de lo que es la pulsión sexual del ser humano, o no. Mientras que Deray insinuaba dentro de los márgenes de la sutileza, Guadagnino muestra sin recato alguno el lado más salvaje y sucio del juego de la seducción. En el presente más inmediato de la cultura popular y la crisis de las pateras, llega este grupo de excéntricos americanos para revolucionar al pequeño y aletargado pueblo italiano. El mundo del glamour y el exceso versus la trivialidad de la vida. Estas bien podrían ser las dos partes en que se estructura el gran crescendo que es 'Cegados por el sol': primero un videoclip y luego un thriller. Son dos partes desiguales entre sí, pero es que estamos ante una historia de sexo, drogas y rock & roll por mucho que Marianne juegue a aburguesarse.

Algo que se le puede reprochar a Guadagnino es que, en su afán por reequilibrar el peso de cada individuo del cuarteto, dota de desmesurada conciencia sexual a la pequeña Lolita (Penélope) en detrimento de Marianne. En la versión de Deray, ella es la piedra angular del trío amoroso, atractiva para con sus amantes y siempre preponderante. Para Guadagnino es una femme fatale despojada de todo atributo físico y literalmente enmudecida que sobrevive gracias a una supuesta aura mitómana. Para lo cual el realizador se convierte en esclavo de unos flashbacks que no hacen más que ralentizar el desarrollo del argumento, aunque gracias a los cuales gozamos más tiempo de un Ralph Fiennes desatado. Pues el nuevo Harry es un volcán en erupción que viene a salpicar a todo aquel que se interponga en su cruzada por recuperar el amor de Marianne. Otro intento de Guadagnino por insuflar vida a un personaje que en la versión francesa se limitaba a alimentar sin saberlo el ego pueril de un celoso Jean Paul, ahora convertido en adocenado curador de una estrella del rock de cuestionable sex-appeal.


La actualización de los arquetipos encarnados por actores del Star System contemporáneo y, sobre todo, la activación de Penélope -que genera un segundo triángulo amoroso-, hacen esta historia aún más atractiva si cabe. Aunque la palabra "atracción" se convierta para Guadagnino en sinónimo de "frivolidad", muy bien concentrada en ese jefe de policía más preocupado por conseguir un autógrafo de su mito que por resolver un caso de homicidio. Y así, de manera muy superficial, concibe el realizador otros asuntos tan potentes como la asimilación de la fama, los traumas del pasado, la orfandad o la incomunicación que sufre este grupo de individuos ofuscados en su microcosmos. ¿Pero a quién no le atrae ver a gente rica y desinhibida aferrándose al amor romántico como única tabla de supervivencia y, mientras tanto, descubrir las miserias de aquellos que han triunfado en la vida?

Al final, más allá del deslumbramiento de este ejercicio fílmico en torno al deseo y la tensión sexual en los sujetos más privilegiados de la jerarquía social actual, lo que subyace es una oda al amor clásico, monógamo y a prueba de bombas donde todo se perdona por no dejar al otro flotando a la deriva; donde la victoria será del macho más fuerte físicamente; donde la mujer seguirá silenciada en su rancio rol de trofeo. Y si esta es una estereotipación consciente por parte de Luca Guadagnino, que acierta al dibujar el grado de hipocresía que ha alcanzado la sociedad contemporánea, bien cabría replantearse el verdadero estado de nuestra conciencia de género.

#NoOscarFest2: 'Espías desde el cielo', de Gavin Hood

- 15 de abril de 2017 10 Comments

'Espías desde el cielo' fue exhibida por primera vez en el Festival de Toronto de 2015 y llegó a los cines americanos en marzo del pasado año. Pese a las excelentes críticas cosechadas, prácticamente nadie se acordó de la película dirigida por Gavin Hood (responsable de, por ejemplo, la oscarizada 'Tsotsi' y la inefable 'X-Men Orígenes: Lobezno') cuando llegó la temporada de premios. Afortunadamente, el #NoOscarFest2 nos permite recuperar este thriller bélico enormemente eficaz que, además de ofrecer un entretenimiento de primera calidad, reta al espectador de una manera muy poco habitual en el cine reciente.

La historia nos sitúa en Nairobi (Kenia), donde el ejército británico ha localizado a dos de los terroristas más buscados del mundo. La misión, liderada por la coronel Powell (Helen Mirren) es entrar en el refugio de los fanáticos y capturarlos con vida. Pero todo cambia cuando, gracias a las imágenes conseguidas a través de drones, se descubre que los terroristas se han reunido en esa casa para ultimar los detalles de un inminente atentado. La orden de captura se transforma en una de ejecución y es entonces cuando empiezan las dudas, las llamadas a contrarreloj y las discusiones entre las distintas partes involucradas en la operación. Y el asunto se complica todavía más cuando una niña hace acto de aparición en la zona de conflicto.

La película plantea un dilema moral que acaba traspasando la pantalla: ¿Hay que seguir adelante con la operación aunque le pueda costar la vida a una inocente niña? El inteligente guión de Guy Hibbert consigue recoger cualquier tipo de reacción ante la complicada situación: mientras que la coronel es implacable y está dispuesta a seguir adelante cueste lo que cueste, los pilotos encargados de apretar el gatillo se niegan a acatar la orden y los altos cargos del gobierno que presencian la escena desde un despacho tomando té y pastitas son incapaces de ponerse de acuerdo entre ellos. Con todas las cartas encima de la mesa, al espectador no le queda otra que adoptar una postura y es imposible no acabar preguntándose a uno mismo qué decisión tomaría si se encontrara en esa encrucijada.


Una de las principales bazas de la película es su extenso e inspirado reparto liderado por la siempre eficiente Helen Mirren. La oscarizada actriz da vida al personaje más antipático de la película: su coronel Powell es implacable y a duras penas da muestras de humanidad. Justo en el lado contrario están los pilotos (Aaron Paul y Phoebe Fox), que acaban resultando los personajes más emocionales de la película. En el medio de la encrucijada están los miembros del comité de emergencia (entre ellos, Alan Rickman y Jeremy Northam), que se ven completamente desbordados por la situación y acaban proporcionado los escasos alivios cómicos de la película.

No se puede hablar de 'Espías desde el cielo' sin mencionar que se trata de la última aparición en pantalla de Alan Rickman (no en vano, la película está dedicada a él). Pese a ser un actor enormemente querido por el público y respetado por la industria, Rickman nunca supo lo que es ser nominado a un Oscar. Para el recuerdo ha dejado personajes tan memorables como el coronel Brandon de 'Sentido y sensibilidad', el Hans Gruber de 'La jungla de cristal', el sheriff de Nothingam de 'Robin Hood, el príncipe de los ladrones' o el profesor Snape de la saga Harry Potter. La de 'Espías desde el cielo' no será una de sus interpretaciones más recordadas pero se trata de una despedida más que digna.

Además del guión y el reparto, otro de los aspectos especialmente destacados de 'Espías desde el cielo' es su extraordinario trabajo de montaje, que permite que la película se traslade con fluidez por los numerosos escenarios en los que ocurre la acción. En definitiva, la conjunción de todos sus elementos convierten 'Espías desde el cielo' en un vibrante thriller que evita en todo momento seguir el camino más fácil (una prueba de ello la tenemos en su desenlace) y que acaba proporcionando al espectador una experiencia realmente estimulante.

Primer teaser de 'Star Wars: Los últimos Jedi'

- 14 de abril de 2017 No Comments

Hoy ha visto la luz el primer tráiler del octavo episodio de la saga Star Wars: 'Los últimos Jedi'. Las primeras imágenes de la película dirigida por Rian Johnson ('Looper') han sido descubiertas al mundo dentro del marco de la Star Wars Celebration que se está teniendo lugar estos días en Orlando (Florida). Este adelanto nos permite, entre otras cosas, volver a escuchar de nuevo la voz de Mark Hamill en el papel de Luke Skywalker. 

'Star Wars: Los últimos Jedi' se estrena en España el mismo dia que en Estados Unidos: el próximo 15 de diciembre.




Cannes 2017: Las películas de la Sección Oficial

- 13 de abril de 2017 10 Comments

El Festival de Cannes ha anunciado hoy los títulos que conformarán la Sección Oficial de la 70ª edición del certamen. Entre las películas que pasarán por La Croisette estarán los últimos trabajos de Sofia Coppola, Michael Haneke o Todd Haynes. El Festival de Cannes arranca el 17 de mayo y se alargará hasta el dia 28 de ese mismo mes. La programación de las secciones paralelas (la Semana de la Crítica y la Quincena de Realizadores) será anunciada los días 20 y 21 de abril.

Sección Oficial
'Les fantomes d'Ismaël (Ismael’s Ghosts)' de Arnaud Desplechin (Película de inauguración)
'Nelyubov (Loveless)' de Andrey Zvyagintsev
'Good Time' de Benny Safdie y Josh Safdie
'You Were Never Really Here' de Lynne Ramsay
'L'amant double' de François Ozon
'Jupiter's Moon' de Kornél Mandruczó
'A Gentle Creature' de Sergei Loznitsa
'The Killing Of A Sacred Deer' de Yorgos Lanthimos
'Hikari (Radiance)' de Naomi Kawase
'Geu-Hu (The Day After)' de Hong Sang-soo
'Le redoutable' de Michel Hazanavicius 
'Wonderstruck' de Todd Haynes
'Happy End' de Michael Haneke
'Rodin' de Jacques Doillon
'The Beguiled' de Sofia Coppola
'120 Battements par Minute' de Robin Campillo
'Okja' de Bong Joon-ho
'In The Fade' de Fatih Akin
'The Meyerowitz Stories' de Noah Baumbach

Fuera de concurso
'How to Talk to Girls at Parties' de John Cameron Mitchell
'Blade Of The Immortal' de Takashi Miike
'Visages, Villages' de Agnès Varda y JR

Un Certain Regard
'Barbara' de Mathieu Amalric
'La novia del desierto' de Cecilia Atán y Valeria Pivato
'Testonata (Closeness)' de Kantemir Balagov
'Aala Kaf Ifrit (Beauty and the Dogs) de Kaouther Ben Hania
'L’Atélier' de Laurent Cantet
'Fortunata ('Lucky)' de Sergio Castellitto
'Las hijas de Abril' de Michel Franco
'Western' de Valeska Grisebach
'Posoki (Directions)' de Stephan Komandarev
'Out' de Gyorgy Kristof
'Before We Vanish' de Kiyoshi Kurosawa
'En Attendant les Hirondelles (The Nature of Time)' de Karim Moussaoiu
'Lerd (Gress)' de Mohammad Rasoulof
'Jeune Femme' de Léonor Serraille
'Wind River' de Taylor Sheridan
'Aprês la guerre (After the War)' de Annarita Zambrano

Proyecciones especiales
'12 jours' de Raymond Depardon
'They' de Anahita Ghazvinizadeh
'Le Caméra De Claire' de Hong Sang-soo
'Promised Land' de Eugene Jarecki
'An Incovenient Sequel' de Bonni Cohen y Jon Shenk
'Demons in Paradise' de Jude Ratman
'Sea Sorrow' de Vanessa Redgrave

Eventos
'24 Frames' de Abbas Kiarostami
'Top of the Lake: China Girl' de Jane Campion y Ariel Kleiman
'Carne y arena' de Alejandro González Iñárritu
'Twin Peaks' de David Lynch
'Come Swim' de Kristen Stewart

Proyecciones de medianoche
'Ak-Nyeo (The Villainess)' de Jung Byung-Gil
'Bulhandang ('The Merciless)' de Byun Sung-Hyun
'Prayer Before Dawn' de Jean-Stéohane Sauvaire