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Cannes 2015, día 7: China fascina con su valentía, contundente Villeneuve

- 20 de mayo de 2015 1 Comment

Desde su descubrimiento internacional con 'Incendies', el canadiense Dennis Villeneuve se ha convertido en uno de los cineastas más perseguidos por Hollywood. Nunca se olvida de que el cine es entretenimiento, es un maestro de la atmósfera y está deseando trabajar: en 2013 estrenó dos películas, ahora presenta 'Sicario' en Cannes, en junio empieza a rodar un proyecto de ciencia ficción con Amy Adams como protagonista y ya ha sido anunciado como el director de la controvertida secuela de 'Blade Runner'. No es que Villeneuve sea un artesano al servicio del productor de turno, pero parece decidido a explotar el gran momento de su carrera: en una entrevista concedida al diario del festival el cineasta confiesa que no ha perdido el interés en rodar en su país de origen o escribir su propio material, pero desarrollar guiones lleva demasiado tiempo y elx lo que quiere ahora es ponerse detrás de las cámaras. Su último trabajo, para bien y para mal, es una consecuencia de sus decisiones y prioridades.

A partir de un guion de Taylor Sheridan, somos testigos de la historia de 'Sicario' a través de los ojos una prometedora agente del FBI que debe enfrentarse a la misión mas peligrosa de su carrera: viajar al otro lado de la frontera y colaborar mano a mano con una opaca organización gubernamental que quiere capturar al líder de un cártel de la droga. Con evidentes ecos te maticos y tonales a 'Traffic' y 'La noche más oscura', 'Sicario' es la obra de un maestro de la puesta en escena que recuerda más que nunca a los thrillers amorales de Michael Mann. Ya desde el inquietante prólogo y la deliberadamente alargada - y muy impactante - entrada de los protagonistas en Ciudad Juarez, rápidamente reconocemos al maestro de las atmósferas y el mal rollo que es Villeneuve. El cineasta imprime de tensión y oficio al conjunto (el tercer acto es sensacional), pero es incapaz de tapar ciertos agujeros narrativos que impiden que 'Sicario' vuele aún más alto y no se vea venir su devenir argumental desde los primeros compases de la cinta.

Villeneuve vuelve a colaborar con dos de los principales activos de 'Prisoneros': El compositor Johan Johansson se olvida del clasicismo de su nominada partitura para 'La teoria del todo' y firma aquí un rotundo trabajo que recuerda la composición de Hans Zimmer para 'Origen'. No obstante, el verdadero rey de la función no es otro que Roger Deakins, el director de fotografía que todavía espera su Oscar a pesar de acumular ya doce nominaciones fallidas. En su segundo trabajo con el director canadiense, Deakins retrata Ciudad Juarez como nunca y se permite momentos de lucimiento como la extraordinaria secuencia en la que el comando se adentra por fin en el túnel que da acceso a México. La fotografía del filme parece ser el caballo ganador del filme, tanto en Cannes como en la próxima temporada de premios. No hay que olvidarse tampoco del notable reparto de la película, especialmente del robaplanos Benicio del Toro y una Emily Blunt que recuerda mucho a la aproximación de Jessica Chastain al personaje central del thriller de Kathryn Bigelow.


Dos años después de ganar el premio al mejor guion con 'Un toque de violencia', el cineasta chino Jia Zhang-Ke regresa al Festival de Cannes con 'Mountains May Depart', una de las películas mas originales y ambiciosas de todos los títulos que han pasado por el certamen francés, fuera o dentro de la Sección Oficial del certamen.

En el epicentro de esta compleja historia nos encontramos con Tao, una alegre mujer a la que pretenden sentimentalmente sus dos mejores amigos de la infancia: un empresario con un futuro prometedor y un trabajador de la mina de cartón. Su corazón está dividido entre los dos hombres, pero de su decisión dependerá lo que pase con ella y su futuro hijo. Lo que inicialmente parece un melodrama más clásico se acaba convirtiendo en un fascinante moraleja sobre las decisiones y el futuro de China como país. Este es el punto de partida de una historia que va mucho más allá en el tiempo y el espacio en su particular narrativa.

Estructurada en tres actos claramente diferenciados pero en absoluto independientes,'Montains May Depart' se acaba convirtiendo en una película fascinante y llena de simbolismos y detalles que ensombrecen algunos de los fallos menores de una producción que sorprende por su valentía en las formas y lo relativamente conservador de su mensaje.  Pase lo que pase con el palmarés, estamos ante una de las imprescindibles de la edición y un trabajo que merece revisión de su compleja propuesta.

¿Conclusiones del día? Notable día para la competición oficial. Villeneuve se consolida como uno de los directores de encargo más 'top' de Hollywood, mientras Zhang-Ke desafía al jurado presidido con los hermanos Coen con un trabajo irregular, pero magnético que sorprende por su audacia. Si fuera las protagonistas de 'Carol' temería por Zhao Tao, centro emocional de 'Mountains May Depart' y estrella de las escenas más emocionantes del relato.

¿Qué llega mañana? Paolo Sorrentino vuelve a la Croisette para presentar 'Youth', un nuevo trabajo en inglés que recuerda en sus primeras avances al look y temas de su aclamada 'La gran belleza'. Hou Hsiao-Hsien compite en la Sección Oficial con 'The Assasin', su primera película desde 2007. Además, Etiopía participa por primera vez en su historia en Cannes con 'Lamb'.  

Cannes 2015, día 6: naufragio francés y merecida ovación para 'Inside Out'

- 18 de mayo de 2015 1 Comment

Llevábamos cinco años esperando este momento. Ha sido un lustro de decepciones, propuestas a medio gas y concesiones al departamento de marketing de Disney en los que el prestigio de la empresa que había revoluiconado el cine norteamericano con el cambio de siglo estaba en peligro. No obstante, podemos decirlo sin temor a crear un 'hype' desmedido: Pixar ha vuelto y lo ha hecho por la puerta grande y en el escenario más exigente del mundo: el festival de Cannes. Seis años después de inaugurar el certamen con 'Up', el director Pete Docter ha vuelto a la Croisette para presentar fuera de concurso 'Inside Out'. El resultado ha sido apoteósico: los críticos de todo el mundo se han rendido ante el filme y los casi tres mil espectadores del Grand Théâtre Lumière han estallado en una gran ovación tras noventa apasionantes minutos en los que las carcajadas de los asistentes se habían alternado con el sonido de los kleenex en los momentos más emotivos.

La película co-dirigida por Pete Docter y Ronaldo del Carmen presenta una de las historias más ambiciosas y originales en la historia del estudio. Riley es una niña de 11 años que vive con sus padres en Minnesota hasta que tienen que mudarse por trabajo en San Francisco. Como pasa con todos los seres humanos, los actos de Riley dependen de sus cinco emociones principales: Alegría, Miedo, Ira, Asco y Tristeza. Las aptitudes de éstas son puestas a prueba cuando la niña debe lidiar con una nueva ciudad, un nuevo hogar, nuevas amistades y una nueva escuela.

La decisión de ambientar una película destinada a todos los públicos en el cerebro de una pre adolescente es una idea tan arriesgada como brillante y llena de posibilidades. El guión de 'Inside Out' las aprovecha todos. Lo que podría haberse quedado en una comedia de aventuras en un universo exótico se acaba convirtiendo en una reflexión sobre todo lo que nos hace personas y la importancia claves de todas nuestras emociones para saber comportarnos en cada momento de nuestras emociones. Puede parecer cursi, pero es encomiable que una película de Disney sepa capaz de entretener mientras da una lección vital sin moralina: a veces en la vida lo que necesitamos es estar tristes para crecer, aprender y pasar página.

Cada momento requiere una emoción y una actitud diferentes. De eso y de muchas más cosas va 'Inside Out', una delicia en todos los sentidos plagada de referencias que se entenderán en cualquier parte del mundo. Porque todos hemos tenido un amigo imaginario cuando eramos niños, nos hemos olvidado de casi todos los teléfonos que nos han dado en nuestra vida y nos hemos levantado en plena noche por culpa de una pesadilla. Ahora vamos entender y recordar por qué.

La película de Docter es un regalo para cualquier cinéfilo, pero los seguidores de las series de televisión 'The Office' y 'Parks & Recreation' se van a quedar de piedra al reconocer (en versión original) las voces y personalidades de esos dos clásicos de la comedia contemporánea. Porque Alegría recuerda enormemente a la mítica Leslie Knope que Amy Poehler interpretaba en 'Parks & Rec', mientras Asco comparte tics y latigazos con Kelly Kapoor, la comercial obsesionada con su aspecto y la cultura pop que interpretaba Mindy Kaling. No hay que olvidar tampoco la excelente labor de Phyllis Smith, la actriz que pone voz al hilarante personaje de Tristeza. Cada detalle en 'Inside Out' está cuidado hasta el último detalle, desde el doblaje a los divertidísimos títulos de crédito finales en los que vemos cómo funcionan diferentes tipos de cerebro.


La francesa 'La Loui Da Marché' nos ha recordado esta mañana todo lo que tenía de bueno la extraordinaria 'Dos días, una noche', vista el año pasado en Cannes y ninguneada lamentablemente por el jurado presidido por Jane Campion. Thierry (notable Vicent Lindon) tiene 51 años y se ha pasado los dos últimos buscando empleo. Tras numerosos obstáculos y entrevistas fallidas, este padre y marido desesperado empieza a trabajar en una compañía que le obligará a preguntarse si todo vale con tal de mantener el puesto y garantizar el futuro de su familia.

Rodada con aplomo y las mejores intenciones, 'La Loui Da Marché' demuestra que más no significa necesariamente mejor. Stephane Brizé comete el error de querer ser el manual definitivo sobre los abusos del sistema a las clases más bajas de Francia. Hay cabida para todo en este drama social: la mujer es despedida, el hijo adolescente padece una discapacidad y necesita más ayuda de lo normal, los servicios laborales no hacen bien su trabajo, los bancos intentan seguir explotando a los más desfavorecidos y las empresas no tienen problema a la hora de explotar y humillar a sus trabajadores. El problema del filme no es su falta de realismo (la mayoría de las situaciones retratadas son tristemente creíbles), si no la ausencia de un punto de vista o unas intenciones concretas. El director quiere abarcar demasiado y hacer la película social definitiva, cuando debería haber aprendido la lección de los hermanos Dardenne y atacar la corrupción moral y política de su país paso a paso, película a película. No lo hace y el efecto de 'La Loui Da Marché' es contraproducente: pasan tantas cosas malas que al final acabamos inmunizados y nos da igual. Una pena.



'Marguerite & Julien' es la segunda película a concurso del día.... y la segunda francesa. Valerie Donzelli, descubierta con la sensible 'Declaración de guerra', compite por primera vez por la Palma de Oro con una versión libre de un peliagudo episodio de la historia francesa. Julien y Marguerite de Ravalet son dos de los hijos del señor de Tourlaville. Desde su infancia, los niños han tenido una relación íntima, pero con la llegada de la pubertad esa ternura se convierte en pasión insaciable. Su aventura escandaliza a la sociedad, que no tardará en perseguirles por ello.

Son sus películas las que se adaptan a Donzelli, no al revés. La cineasta huye del clasicismo propio del cine de época (la historia está ambientada en los primeros años del siglo XVII) y es fiel a su estilo colorista, pop e histrionico. La directora va más allá en su formalismo: Donzelli desafía a críticos y espectadores e incluye una serie de anacronismos bestiales a una de las escenas clave de la película: la captura de la pareja protagonista. Música pop en inglés, vestuario moderno y un helicóptero ilustran una de las imágenes más chocantes, poderosas y, todo sea dicho, ridículas que hemos visto en el festival. Lamentablemente, más allá de la (puntualmente) arrebatadora puesta en escena, no parece que Donzelli sepa muy bien qué es lo que quiere contar ni el tempo que quiere darle al relato (la primera hora se hace eterna). No es fácil abordar una historia sobre el incesto, pero no hay matices ni grandes ideas en la aproximación de la cineasta. Quizás Donzelli no era la opción adecuada para llevarlo a cabo o quizás era un caramelo envenenado, pero queda claro que el martes ha sido un día complicado para el cine local.

¿Conclusiones del día? Pixar hubiese sido una aspirante a la Palma de Oro más digna que cualquier de las cuatro cintas francesas que hemos visto ya en la Sección Oficial, pero los organizadores y / o la propia Disney (John Lasseter evitó responder la pregunta al respecto durante la rueda de prensa del filme) determinaron que su lugar estaba fuera de la competición. Una pena: 'Inside Out' es claramente de lo mejor visto en Cannes y merece ser considerada para el Oscar, pero de eso ya hablaremos más adelante.

¿Qué llega mañana? Dennis Villeneuve se estrena en el festival con 'Sicario', un thriller con Emily Blunt Benicio del Toro. El chino Jia Zhang-Ke, homenajeado este año en la Quincena de Realizadores y premio a mejor guión en Cannes hace dos años, exhibirá también a concurso 'Shan He Gu Ren'

¿Llegará el fenómeno 'Mad Max' a los Oscar?

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'Mad Max: Fury Road' es la película del momento. Los numerosos tráilers que pudimos ver antes de su estreno ya anticipaban que el retorno de George Miller a la acción real podía ser algo muy grande, pero pocos pudieron imaginar que estaríamos ante la mejor película de acción de los últimos tiempos. Porque eso es exactamente lo que dicen sus críticas (98% y 8,7 de nota media en Rotten Tomatoes y un 89 en Metacritic). Todos los años hay blockbusters que consiguen unos altísimos porcentajes de opiniones favorables. 'Guardianes de la galaxia', 'La Lego Película' o 'El amanecer del planeta de los simios' son algunos de los títulos veraniegos que lograron conquistar a crítica y público el año pasado, pero ninguno de ellos llegó al nivel del revival de 'Mad Max'. Lo que ocurre con 'Fury Road' es que sus críticas están a la altura de las cosechadas por las mejores películas de la anterior temporada ('Boyhood', 'Birdman', 'Selma' o 'Whiplash') y de cualquier otra.

A George Miller le han salido fans de debajo de las piedras. Aquellos que no daban un duro por su proyecto fallido de 'La Liga de la Justicia', ahora se dan cabezazos contra la pared pensando en lo que podría haber sido. Los Oscar quedan todavía muy lejos pero no son pocos los que ya están pidiendo que "la locura" llegue a la alfombra roja, no sólo en las categorias técnicas sino también en las más importantes. ¿Podría 'Mad Max: Fury Road' entrar en los Oscar por la puerta grande? La respuesta a esa pregunta no la conoceremos hasta dentro de muchos meses, pero en este artículo vamos a elucubrar un poco al respecto. A estas alturas de la temporada, ya podemos asegurar que habrá muy pocas películas que logren igualar la extraordinaria recepción que ha tenido 'Mad Max' pero ya se sabe que unas críticas excelentes no garantizan la presencia en la temporada de premios.

George Miller no es un desconocido para la Academia. Su primera nominación  fue como guionista por 'El aceite de la vida' en 1992. En 1995, subió un peldaño y logró dos candidaturas como guionista y productor de 'Babe, el cerdito valiente'. Y en 2006 consiguió llevarse el gato al agua al adjudicarse el Oscar a la Mejor Película de Animación por 'Happy Feet' (en un año verdaderamente flojo en esta categoría). Ninguna de estas tres películas tenía nada que ver con 'Mad Max: Fury Road', una cinta de acción desenfrenada y por momentos realmente salvaje. Una clase de película que históricamente no se ha llevado nada bien con los premios de la Academia. De lo que no cabe duda es que Miller no desentonaría entre los candidatos al Oscar a la Mejor Dirección. Su trabajo es, a nivel técnico, el más deslumbrante que hemos visto este año. Rezuma esa osadía que había en los últimos directores ganadores del Oscar (Ang Lee, Alfonso CuarónAlejandro González Iñárritu). Especialmente relevante me parece el paralelismo con 'Gravity', película con la que 'Mad Max' comparte algunos aspectos: la protagonista femenina, la acción constante y un guión mínimo pero con espacio para el drama.


Charlize Theron también sería una digna nominada. Ganó un Oscar prematuramente ('Monster', 2003) y desde entonces sólo ha sido nominada en una ocasión más ('En la tierra de hombres', 2005). Su Imperator Furiosa se ha convertido de forma automática en un icono del cine, pero su camino hacia la alfombra roja va a ser muy complicado. No es nada fácil que la Academia nomine a una actriz por una película de acción. Habría que remontarse a la teniente Ripley de Sigourney Weaver ('Aliens', 1986) para encontrar un personaje similar al de Theron en 'Fury Road'. Ni siquiera Uma Thurman, un precedente más cercano, logró acceder a los Oscar por alguna de las dos entregas de 'Kill Bill' pese a que La Mamba Negra cosechara nominaciones en Globos de Oro, Bafta y Critics' Choice.

Por mucho que haya gustado 'Mad Max', será muy complicado que la película obtenga alguna nominación más allá de los apartados técnicos. El montaje y la fotografía (de John Seale, ganador del Oscar por 'El paciente inglés') son dos de los aspectos más celebrados de la cinta. En el caso del montaje, es muy difícil conseguir la nominación sin estar presente en la categoría de Mejor Película. Desde que se amplió el número de películas nominadas, la única cinta que lo ha logrado fue 'Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres' (que curiosamente se llevó la estatuilla). El gremio de directores de Fotografía, en cambio, es mucho más abierto de miras. El año pasado nominaron a 'Ida', 'Mr. Turner' e 'Invencible', y el anterior a 'A propósito de Llewyn Davis', 'Prisioneros' y 'The Grandmaster'.

Si en el peor de los casos, 'Fury Road' no logra hacerse con ninguna de las nominaciones que hemos expuesto hasta el momento, siempre le quedarán las categoría sonoras (donde debería estar sí o sí). Mezcla de Sonido y Montaje de Sonido pueden saber a poco, pero mejor eso que nada. Hace poco tiempo confeccionábamos en este blog una lista de 30 grandes películas que no tuvieron ni una sola nominación al Oscar. Esperemos que 'Fury Road' no pase a formar parte de esa lista. Y si lo hace, aquí estaremos para reivindicarla.

Cannes 2015, día 5: Haynes deslumbra con 'Carol' y apunta a los Oscar

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Era uno de los títulos más esperados de la 68 edición del Festival de Cannes. Todd Haynes volvía a la Croisette 17 años después de competir por la Palma de Oro con 'Velvet Goldmine', una producción de los Weinstein (entonces al frente de Miramax) que le provocó una depresión de caballo por las peleas que mantuvo con los hermanos por culpa del montaje final de la película. La pelea fue un secreto a voces y el director no tuvo problema en contarle al periodista Peter Biskind qué había pasado como parte de su famoso libro sobre Sundance y los hermanos más controvertidos de la industria.

Ahora Haynes ha decidido olvidar viejos traumas y The Weinstein Company será la encargada de estrenar y promocionar en Estados Unidos su nuevo y aclamado trabajo. Porque 'Carol' es una gran película. La adaptación al cine de una novela de Patricia Highsmith ha levantado reacciones apasionadas en sus pases en el festival, especialmente entre los periodistas más veteranos. En ScreenDaily, el resumen de valoraciones de periodistas más selectivo del certamen, la película tiene unos extraordinarios 3,5 puntos de media sobre 4. La siguiente candidata en el ranking se queda con un 2,8, mientras Gus Van Sant ni siquiera llega al 1. 'Carol' es, a día de hoy, la gran favorita para obtener la Palma junto a la húngara 'Son of Saul'. 

Para quien esto escribe, la cinta de Haynes es una gran historia sobre mujeres que ansían ser libres y que en el camino acaban enamorándose en un entorno opresor y moralista que no ve con buenos ojos una relación sentimental entre dos mujeres: Therese, una joven que sueña con convertirse en fotógrafa y que no hace más que decir no a las peticiones de mano de su novio, y Carol, una sofisticada y adinerada mujer que ya estaría divorciada de su marido de no ser por la hija  que tienen en común. Con su primera película en ocho años, Haynes ofrece un trabajo lleno de detalles, sensualidad y pura clase, una vuelta de tuerca a la historia y a las maneras que vimos en la estupenda pero algo histérica 'Lejos del cielo'. Si allí veíamos como una mujer iniciaba un romance con su jardinero negro después de descubrir que su marido es homosexual, en 'Carol' los roles se invierten: la protagonista es una mujer que quiere ser libre y ser capaz de amar a una mujer en una sociedad que no se lo permite. También la figura del marido es reseñable, aquí como un marido (notable Kyle Chandler) que pese a todo quiere mantener a su esposa a su lado porque la ama.

Como retrato de los respectivos viajes emocionales de las protagonistas, 'Carol' es una película extraordinaria. Rooney Mara es una veinteañera con miedo a ser ella misma y cuyo mayor problema es que dice 'a todo que sí', un personaje cercano al postmodernismo y que la actriz de 'Los hombres que no aman a las mujeres' clava sabiendo darle ese aura a medio camino de la inseguridad, las ganas de comerse el mundo y la fascinación que siente por Carol. Cate Blanchett vuelve a marcarse otro espectacular 'tour de force' a las órdenes del director que la convirtió en Bob Dylan en este ejercicio de glamour, magnetismo... y vulnerabilidad. Carol es una mujer valiente y segura de sí misma, pero también es una madre que tiene mucho que perder y una pionera en una época, la América de los 50, en la que homosexualidad era un gran tabú.

'Carol' tiene interpretaciones sensacionales, dos personajes complejos e interesantes y es un ejercicio de estilo impecable por parte de Haynes. Hasta aquí todo el mundo está de acuerdo. El problema aparece con la emoción del filme. O más bien la ausencia de ella. Ni Highsmith ni el director son conocidos por el factor emocional de sus trabajos, pero es inevitable (para mi, otros se han emocionado mucho con ella) achacarle cierta frialdad a la historia de amor de Carol y Therese. Donde debería haber amor, yo veo fascinación, curiosidad y una vía de escape a personajes que sueñan con ser libres... pero no ese enfatuamiento que vuelva locos de amor a los personajes. 'Carol' me resulta más emotiva en su búsqueda de independencia que en su romance. Y cuando actrices y director insisten en que la película es ante todo una historia de amor... pues es un problema.

Independientemente de lo que pase con el palmarés el próximo domingo (un premio gordo a la película o un reconocimiento individual o conjunto a sus actrices se antoja muy factible), 'Carol' es el primer título confirmado para los Oscars del próximo año. Bienvenida.



El lunes se pudo ver la primera de las cinco producciones locales a concurso en la Sección Oficial del festival. 'Mon Roi' es un drama romántico que narra los diez años de tortuosa relación entre una mujer y un hombre ciclotímico capaz de lo mejor y de lo peor: tan pronto es encantador como egoísta, infantil y caprichoso. No saben estar juntos, pero tampoco quieren ni pueden estar separados. Con semejante premisa, la todoterreno Maïwenn ha dirigido un intenso e histérico drama romántico que ha causado reacciones muy divididas entre la prensa desplazada en Cannes.

A ninguno de los dos frentes les falta razón: 'Mon Roi' es un relato histriónico y que en demasiadas ocasiones te obliga a preguntarte por qué el personaje de Emmanuelle Bercot (también presente en el festival como directora con la irregular 'La cabeza alta') aguanta el imprevisible y perturbado carácter de su pareja, pero al mismo tiempo la cinta de Maïwenn es un verosímil retrato de las relaciones tóxicas en las que los protagonistas de la historia de amor rebasan límites que jamás deberían ser cruzados. El trabajo de Bercot y, sobre todo, un sensacional Vincent Cassel elevan este drama alargado, pero interesante.



Cerraba la jornada, también a concurso y en Sección Oficial, la esperada 'Louder than Bombs'. El noruego Joachim Trier se estrenaba en inglés con un afectado drama familiar sobre tres hombres que aún no han procesado la muerte tres años atrás de Isabelle Reed, una célebre fotógrafa de guerra que falleció en extrañas circunstancias un mes después de decidir volver a casa definitivamente. El director de la estupenda 'Oslo 31 de agosto' nos cuenta cómo lidian con este traumático evento el marido y sus dos hijos: un adolescente cuyo carácter cambió radicalmente tras su accidente y un treintañero que acaba de ser padre.

Con semejante punto de partida 'Louder than Bombs' tenía ingredientes y precedentes para que el espectador encontrase un relato contundente sobre la pérdida y las diferentes maneras que tenemos las personas de lidiar con la pérdida, pero el resultado es artificioso y hortera por culpa del negliglente uso de recursos por parte de Trier: el uso de la voz en off, las imágenes oníricas o decisiones visuales que no vienen a cuento y no aportan nada (el eterno primer plano de Isabelle Huppert) es simplemente espantoso. A nivel narrativo la situación tampoco mejora demasiado. La sensación de "¿y esto por qué y para qué?" es constante. En fin, una oportunidad perdida y un flojísimo estreno internacional para el realizador nórdico. Lo mejor, el debut en cine del joven Devin Druid (visto en televisión en 'Louie' y 'Olive Kittridge').

¿Qué llega mañana? El martes es el día de Pixar y del cine francés con la exhibición de dos nuevas películas locales a concurso. En Una Cierta Mirada llega Apichatpong Weerasethakul, Palma de Oro con su último trabajo y relegado este año a segunda sección del certamen con 'Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas'. 

Cannes 2015, día 4: Amy Winehouse y Moretti emocionan en la Croisette

- 16 de mayo de 2015 No Comments

La rueda sigue girando en Cannes en el masificado primer fin de semana del festival. Las calles de la ciudad están a reventar y los acreditados nos sentimos pequeños hamsters en unas calles plagadas de gente vestida de etiqueta mientras suplica una invitación para la proyección de turno mientras el sol nos persigue durante las largas colas que hay que hacer para entrar a películas tan cotizadas como 'Carol' o el primero de los tres volúmenes del mastodóntico proyecto de Miguel Gomes, las 'Arabian Nights' que se verán dentro de la Quincena de Realizadores.

Como ya es habitual, empezamos la jornada a las 8.30 de la mañana en el Grand Théâtre Lumière, el espectacular escenario principal del festival por el que cada noche pasan algunas de las mayores estrellas del cine mundial para presentar la película de turno. Los periodistas arrancamos el cuarto día de competición con 'Mia Madre', la séptima participación a concurso de Nanni Moretti, Palma de Oro en 2001 con la indiscutible 'La habitación del hijo'. Después de ambientar sus dos últimos trabajos en el Vaticano y las altas esferas políticas romanas, el actor recupera dos de sus temas favoritos en su nuevo trabajo: las pérdidas en la familia y el cine dentro del cine.

'Mia Madre' es la historia de Margherita (una sensacional Margherita Buy, primera aspirante seria a un premio interpretativo que vemos en el concurso), una mujer que supera de cincuenta años que atraviesa un complicado momento personal (se está separando de su pareja mientras debe lidiar con la grave enfermedad de su anciana madre, ya recluida en un hospital) mientras debe rodar con el rodaje de su ultima película, un proyecto de corte social y reivindicativo en el que participa un caprichoso e insoportable actor extranjero (hilarante John Turturro, pasándoselo como nunca) con el que tendrá más de un roce.

Dos líneas argumentales con tonos muy diferenciados y un único elemento en común: su imperfecta pero luchadora protagonista. Es meritorio que ambas historias puedan funcionar a la perfección como relatos individuales (un emocionante drama sobre los cambios de las dinámicas en las familias y otra un brillante divertimento sobre la lucha de egos y la trinchera en la que puede acabar convertida un rodaje), pero al mismo tiempo no creo que la integración de ambos elementos termine por ser orgánica. La estructura del guion se ha convertido inevitablemente en el principal de punto de debate de la prensa acreditada, aunque las reacciones cosechadas por el filme van desde al trabajo notable hasta la obra maestra. Por si es referente de algo, 'Mia Madre' ha conseguido un gran aplauso en el multitudinario pase de la mañana y la criticada (por un servidor) mezcla de géneros ha acabado con gran parte de los espectadores pasando de las lágrimas a las carcajadas de un momento a otro.


Indiewire la había incluido en su lista de las diez imprescindibles de la 68 edicion del festival y el nuevo trabajo de Asak Kapadia no ha decepcionado en su presentación en Cannes dentro de la sección Especiales de Medianoche. Después de sorprender a la crítica con el emocionante repaso a la figura del fallecido icono del automovilismo Ayrton Senna, el realizador británico Asif Kapadia ha conquistado a la Croisette con un fascinante retrato sobre la malograda Amy Winehouse. A partir de imágenes inéditas de archivo, entrevistas con la propia artista y nuevas conversaciones con todo su entorno más inmediato, el documentalista ha ejecutado un ejemplar retrato del auge y caída de una cantante que no supo gestionar su éxito global y sus problemas con el alcohol y las drogas.

Si bien el documental no cuenta nada que no se supiese anteriormente de Winehouse, es la forma lo que destaca por encima de todo. Gracias a una serie de imágenes de los paparazzi que perseguían constantemente a la artista, viejos vídeos domésticos con sus familiares y amigos y nuevos testimonios que sólo nos llegan con voz en off (no hay rastro de cabezas parlantes: los entrevistados aparecen en fotografías o vídeos), somos testigos del qué, el quién y el por qué de lo todo lo que sucedió alrededor de la artista más icónica del siglo XXI.

'Amy' retrata a Winehouse como un talento natural que empezó a crear su propia música porque no conectaba con nada de lo que escuchaba por la radio, pero evita convertirse en unos de esos documentales que enaltecen la figura de su protagonista. Kapadia no tiene miedo a reconstruir el lado más oscuro de Winehouse, pero afortunadamente evita regodearse en sus descensos a los infiernos y también refleja su agudo sentido del humor y sus inolvidables aportaciones a la música británica.

Lo nuevo de Kapadia ha llegado a Cannes envuelto de grandes expectativas, pero también de polémica: hace dos semanas el padre de la artista retiraba su apoyo a la obra al considerar que no era del todo fiel a lo que había pasado con su hija. Lo cierto es que el documental deja entrever un par de situaciones en las que Mitchell Winehouse no actúa teniendo en cuenta los mejores intereses de su hija, pero 'Amy' no carga las culpas en el entorno de la artista. En la caída a los infiernos de la genial artista fueron muchas cosas las que fallaron. Entre ellas, la propia Amy Winehouse. Muy recomendable.


De la sección Una Cierta Mirada hemos podido ver 'Maryland', un thriller de Alice Winocour en el que un veterano soldado (imponente Matthias Schoenaerts) que sufre un síndrome de estrés postraumático cuando recibe el encargo de proteger a la mujer (Diane Kruger) y el hijo de un rico hombre de negocios libanés en la ausencia de este. Winocour filma su primera película de género, un título con reminiscencias a la estética, la violencia y la selección musical de 'Drive' y una trama que recuerda inevitablemente a la noventera 'El Guardaespaldas'. Su primera parte es algo tediosa, su guión es basicamente circunstancial y no termina de encajar en un certamen como Cannes, pero 'Maryland' tiene momentos de gran tensión y Schoenaerts sigue igual de magnético que cuando le descubrimos en 'Bullhead' y 'De óxido y hueso'.

Cerramos el día con el fracasado intento de asistir a los dos primeros pases de 'Carol' y una espantada en el primer volumen de 'Arabian Nights', el ambicioso proyecto de seis horas de duración en el que Miguel Gomes intenta retratar la reciente crisis sociopolítica de Portugal a través de breves historias moldeadas a partir de hechos reales que un equipo de periodistas controlados por Gomes ha recopilado durante un año. Hay que reconocer la originalidad de este libérrima versión de 'Las mil y unas noches' (sólo utiliza su estructura), pero no es para mi. Me resulta ajena, aburrida e imposibilita la agenda si quieres reservarle hueco a sus proyecciones en la Quincena de Realizadores. Han sido muchos los que han abandonado la sala durante la proyección, pero no hay duda que habrá muchísimos defensores de esta película cuando acabe el festival (y el año).

¿Conclusiones del día? Las películas de Haynes, Moretti y Kapadia vuelven a reforzar la idea de que las mujeres son las verdaderas protagonistas de la 68 edición del festival. El cineasta italiano cierra las bocas de aquellos que cuestionaron su enésima presencia a competición en Cannes con una emotiva propuesta que ha conquistado a la gran mayoría del público, mientras el director de 'Carol' se postula a la Palma de Oro con una película que aún no hemos podido ver por culpa de la absurda decisión de programar los dos pases de prensa del filme en una de las salas menores del festival. Las primeras críticas han sido extraordinarias y ya hay quien pide premio ex aequo para sus dos protagonistas.

¿Qué llega mañana? El domingo llegará la primera película francesa a competición: 'Mon Roi'. Cate Blanchett y Rooney Mara protagonizan una de las ruedas de prensa más esperadas de la edición y esperamos poder verla finalmente. Primeras proyecciones de 'Louder Than Bombs', la primera película en ingles del director de la aclamada y muy deprimente 'Oslo 31 de agosto'. En las apuestas aparecía entre las primeras para llevarse la Palma de Oro antes del inicio del festival: es el momento de comprobar si está a la altura de las expectativas. 

Cannes 2015, día 3: Lanthimos, Allen y Van Sant logran dispares recepciones

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Con el viernes llega la tercera jornada del festival y el inicio de un masificado fin de semana que promete ser una pesadilla para los periodistas acreditados. El número de invitados está por las nubes y toda la prensa coincide en la ciudad francesa antes de que el lunes se produzca la primera espantada de profesionales desplazados en el festival.

La encargada de abrir la jornada ha sido una de las películas más esperadas de la edición. 'The Lobster' ha supuesto la primera participación en la Sección Oficial a concurso de Yorgos Lanthimos, un director descubierto en este mismo festival con su ópera prima, la rompedora 'Canino'. Seis años después de darse a conocer en el circuito con sus los premios de Una Cierta Mirada y el Jurado de la Juventud, el griego vuelve a su segunda casa para consagrarse definitivamente como uno de los cineastas más interesantes y particulares de la cinematografía europea. Con sólo 42 años y tres película a sus espaldas, Lanthimos se ha convertido en un autor absoluto que disecciona con humor (negrísimo) y muy mala leche las normas impuestas y aceptadas por la sociedad occidental. Con 'Canino' creó el modelo, con 'Alps' lo siguió explorando y con 'The Lobster' ha conseguido la más universal de sus películas sin renunciar por ello al estilo y la personalidad que lo ha convertido en un director referencia.

Cualquiera que conozca la obra del cineasta sabe que es mejor no entrar en spoilers al hablar de sus películas, por lo que me quedaré en decir que en su tercera película nos encontramos con una historia sobre el temor a vivir y morir sólo en un mundo diseñado para vivir en pareja. Como es habitual en él, Lanthimos tira de la distopía y la fantasía para contar sus historias, pero las emociones e ideas que vemos en la pantalla son tan reales como cualquiera de los hermanos Dardenne. El ser humano teme estar aislado en el mundo, pero también tiene pánico a vivir en sociedad. Criticamos comportamientos ajenos... hasta que los incorporamos a nuestras vidas. La doble moral y la hipocresía de una sociedad rota es otro de los muchos temas que maneja la extraordinaria primera aventura del griego en el cine internacional, una película en la que, por supuesto, no faltan los innumerables momentos de humor negro marca de la casa.

'The Lobster' es mordaz, retorcida, despiadada, divertida... pero también, una original y fascinantemente contradictoria historia de amor. Aunque el director y guionista sea la estrella del proyecto, no hay que olvidarse de la labor del estupendo reparto internacional, especialmente de un estupendo Colin Farrell que encaja a la perfección como improbable héroe romántico dentro del malsano mundo del cineasta. Si hay algo que criticar del filme es que su primera parte es superior a su continuación, pero también hay que valorar que Lanthimos decida mirar hacia adelante y seguir explorando el potentísimo concepto del relato en lugar de acomodarse y contar sólo un lado de la historia. Podría haberlo hecho y seguiría siendo una película interesante.

La recepción general entre la crítica ha sido mayoritariamente positiva, pero han surgido voces entre los periodistas que piden al director una evolución en su forma de contar historias. ¿Les falta razón? Probablemente no. Lanthimos no sale de su forma de ver el mundo y de entender cine, pero tampoco lo hacen directores como Quentin Tarantino y no vemos a ningún periodista pedirle que deje de lado su personalísimo uso de la violencia, los diálogos o el pastiche. Celebremos que el cine europeo tiene entre sus filas un director único que no ha hecho más que dar sus primeros casos en lugar de pedirle que se convierta en uno más de la manada.


El momento profesional que atraviesa Lanthimos y el segundo director en presentar película este viernes en la Sección Oficial (fuera de concurso, eso sí) no pueden ser más opuestos. Si el griego está dando aún sus primeros pasos cinéfilos, Woody Allen está de vuelta de todo y no siente que tenga que demostrar ya nada a nadie. Si así lo creyera, el neoyorquino no estaría presentando una película cada año en los cines. En los últimas cuatro décadas sólo en 1981 no se ha estrenado un trabajo de Allen en los cines, así que ahí tenéis vuestra respuesta.

La película de 2015 es 'Irrational Man', un proyecto que ha mantenido gran secretismo desde el anuncio del rodaje... y ahora entendemos por qué. Joaquin Phoenix interpreta a un profesor de filosía en plena crisis existencial hasta que conoce a dos mujeres que le darán una razón para vivir: una colega hartada de su vida con su marido y una estudiante obsesionada por su complejidad. Afortunadamente, el motivo por el que Phoenix pasa de ser ese hombre errático y depresivo a uno simplemente 'irracional' va más allá del camino de clichés que promete el flojísimo primer acto de la historia.

El sugerente punto de giro del relato lleva a 'Irrational Man' a una mezcla de géneros que primero descoloca y luego atrapa al espectador. Uno tarda en saber exactamente qué tipo de película está viendo, pero sin darte cuenta de la argucia de Allen acabas cayendo en el juego que plantea Allen. Eleva la sencilla historia de la película un triángulo de interesantes personajes protagonistas (cada uno con sus taras, anhelos y conflictos) a los que dan vida los notables Joaquin Phoenix, Emma Stone y Parker Posey. No es 'Irrational Man' una gran película, pero tampoco forma parte del grupo de cintas menores al que indudablemente pertenecía la insulsa 'Magia a la luz de la luna'. En definitiva, una irregular pero juguetona propuesta que ha dividido mucho a los asistentes a las proyecciones. En lo que espero que haya consenso es en la espantosa banda sonora del filme: un desastre.


Con 'The Sea of Trees' ha llegado la primera gran trifulca y abucheo de Cannes 2015. Gus Van Sant es el responsable de filmar un guión de Chris Sparling (autor de 'Enterrado') que cuenta el dramático relato de supervivencia y redención que protagonizan Mathew McConaughey y Ken Watanabe en la piel de dos hombres que se conocen en el comúnmente denominado "bosque del suicidio", un bello lugar en Japón al que la gente va para quitarse la vida.

Sabíamos ya que Van Sant era un director capaz de lo mejor y de lo peor, de impulsar el Queer Cinema en los años ochenta para después irse a Hollywood y rodar 'El indomable Will Hunting', el infame remake de 'Psicosis' y 'Milk'. De la misma manera que puede dejar congelado al personal con títulos como 'Elephant', la producción con la que ganó su Palma de Oro y que le convirtió en un habitual de la Croisette, Van Sant tiene tendencia a poner el piloto automático y firmar cosas como 'Descubriendo a Forrester' 'Tierra prometida'. Por mucho que se haya convertido en la película a odiar de la 68 edición del certamen, 'The Sea of Trees' no pasará al recuerdo como la peor película del cineasta, pero probablemente sí como la más fallida y decepcionante de su filmografía.

Para quien esto escribe, el error de la película está ya en su base. Por interesantes que sean los temas que están sobre la mesa en el relato (el perdón, el deseo de morir, la culpa o la aceptación de quiere sobrevivir y pasar página), el concepto sobre el que está construido el guión es un error, una trampa que además se ve venir desde muy lejos (no hay que ser ningún lince para adelantarse a los dos golpes de giro clave en la historia) y que inevitablemente anula en gran parte lo que vemos en pantalla. Los momentos más horteras dignos del peor Nicholas Sparks y la ya sobada estructura a dos tiempos del relato (historia de supervivencia en el presente y explicación de cómo ha llegado hasta ahí en el pasado, mucho mejor explotada en '127 horas' y 'Alma salvaje') tampoco ayudan .

En algún lugar de 'The Sea of Trees' hay una buena película escondida, pero no es la que hemos visto. En fin, una oportunidad perdida y todo un recordatorio para aquellos que la incluyeron en lo más alto de las predicciones al Oscar del próximo año: hasta que no se ve una película, es imposible saber qué se puede esperar de ella.



Cerramos el repaso a la tercera jornada en Cannes con 'Rams', un drama rural islandés de Grímur Hákonarson que se ha visto dentro de Una Cierta Mirada. La cinta nos lleva a un pueblo remoto de la isla nórdica para contarnos la historia de dos hermanos que llevan sin hablarse cuarenta años y que ahora deben unir fuerzas para salvar lo que más les importa en su vida: las ovejas. 'Rams' crece gracias a sus majestuosos escenarios naturales y su potente desenlace, aunque la desesperante cotidianidad y nadería absoluta de los dos primeros actos de la historia lastran un filme tan correcto como en el fondo intrascendente. Hay momentos y hallazgos puntuales en 'Rams', pero hemos visto más y mejores retratos de la incomunicación en las sociedades nórdicas. 

¿Conclusiones del día? El viernes ha sido un día de autores en la Croisette. Van Sant recibe el primer abucheo del año, Allen divide a los periodistas una vez más y Lanthimos se consolida como uno de los grandes autores el nuevo cine europeo. Con el retorcido jurado que hay este año, no sería de extrañar que la película apareciese en los premios principales.

¿Qué llega mañana? Hoy sábado veremos lo nuevo de Nanni Moretti Todd Haynes, dos historias de mujeres, uno una de las tendencias de la edición. Además, primera proyección del esperado documental de Amy Winehouse y pase del primero de los tres volúmenes de la mastodóntica antología de Miguel Gomes

Cannes 2015, día 2: el nuevo Max y el discípulo de Bela Tarr elevan el festival

- 15 de mayo de 2015 3 Comments

Nadie entendía ayer en la Croisette por qué 'Mad Max: Furia en la carretera' se ha exhibido en Cannes fuera de concurso. El regreso de George Miller a la saga que convirtió tres décadas atrás a Mel Gibson en una estrella planetaria ha dejado boquiabiertos a los críticos de todo el mundo y nos recuerda que conceptos como superproducción y espectáculo no deberían estar reñidos con el arte. Resulta increíble que el responsable de 'Furia en la carretera' tenga 70 años y lleve treinta de ellos alejado del cine de acción. Su forma de rodar recuerda al Martin Scorsese más reciente: ambos directores que filman con una energía que ya querrían para sí las nueve generaciones del cine de Hollywood. Desde el adrenalítico prólogo hasta el grandioso 'set piece' en la zona prohibida, la cuarta entrega de 'Mad Max' está llena de hallazgos visuales que dejan sin respiración al espectador. Aunque Tom Hardy se mete a la perfección en los zapatos de Gibson, la verdadera estrella de la función es una extraordinaria Charlize Theron como la ya icónico Imperator Furiosa. Definirla como la nueva Ripley se ha convertido ya un cliché de los periodistas, pero hay un por qué detrás de la afirmación. Contra pronóstico, 'Mad Max: Furia en la carretera' se acaba convirtiendo en un poderoso relato sobre la liberación y el poder femenino.

Tal y como recogía Kris Tapley en HitFix, la película es un prodigio técnico que debería recibir múltiples menciones en los premios de la Academia. Las nominaciones a Mejor Fotografía, Montaje, Banda Sonora o Efectos varios deberían estar reservadas para una película que deberá pasar su verdadero test, el de la audiencia, a partir de hoy viernes. Y si hubiera justicia, estaríamos hablando de la primera candidata seria a entrar en la categoría de Mejor Película: con casi 200 críticas acumuladas en RottenTomatoes, la cinta postapocalíptica tiene un 99% de comentarios positivos y una nota media de 8,8 de nota media. ¿Estamos hablando de la mejor recepción para un blockbuster desde 'El caballero oscuro'?


Ayer se pudo ver a competición la única ópera prima entre todas las aspirantes a la Palma de Oro. 'Son of Saul' es el salto a la dirección de Laszlo Nemes, hasta ahora operador de cámara de las películas de su compatriota húngaro Bela Tarr. Nemes filma uno de los debuts más impresionantes que se recuerdan en los últimos años, una nueva vuelta de tuerca al Holocausto nazi cuando ya creíamos haberlo visto todo sobre el tema. Nemes cuenta la historia de Saul, un prisionero encargado de quemar los cadáveres de su propia gente y que de repente encuentra al que cree que es su hijo adolescente. 'Son of Saul' se convierte en una horrorosa peripecia por parte del protagonista para darle a su descendencia el descanso eterno que merece. A través de larguísimos planos secuencia, difuminados, escenas fuera de plano y una narración cuasi subjetiva en forma de escorzo, Nemes impresiona y deja con un nudo en el estómago con su representación de los horrores del genocidio judío. Estará en el palmarés del jurado que presiden los hermanos Coen.

Un año después de quedarse sin premio con 'Aguas tranquilas', la japonesa Naomi Kawase ha vuelto a la Croisette para inaugurar la sección Una Cierta Mirada con 'An'. Lejos de los insoportables manierismos cursis de su anterior propuesta, la cineasta cuenta aquí una sencilla pero emotiva historia sobre la improbable amistad entre el triste encargado de una tienda de dulces y una anciana de 76 años que vivió recluida durante gran parte de su vida por culpa de una enfermedad. 'An' sigue punto por punto el esquema predeterminado de los dramas cotidianos orientales, está alargada en su segundo acto y por momentos subraya y telegrafía demasiado los sentimientos de sus personajes, pero acaba emocionando. En definitiva, una inauguración más que correcta, pero sin alardes.


También en Una Cierta Mirada vimos 'One Floor Below', un tenso drama dirigido por el rumano Radu Muntean que cuenta la historia de Patrascu, un padre de familia que simplemente quiere vivir una vida normal con su mujer y su hijo adolescente. Todo se complica cuando se convierte en testigo indirecto del asesinato de una vecina a manos de otro de habitante del bloque en el que vive Patrascu. A partir de ahí somos testigos de la lucha interna del protagonista entre lo que debe hacer (compartir con la policía sus sospechas) y lo que quiere hacer (no tener problemas). Anclado en la nueva ola de realismo social que ha aupado al cine rumano en la última década, Muntean apuesta por una narrativa de pocos diálogos, situaciones cotidianas y miradas que dicen mucho más que sus diálogos. Personalmente considero que 'One Floor Below' no explota suficientemente su sugerente propuesta, pero buena parte de la crítica ha caído rendido ante la obra de Muntean y medios como Variety le auguran un intenso paso por el circuito de festivales. 

Cerramos la jornada de ayer con la inauguración de la Quincena de Realizadores a cargo de un clásico del cine fránces, Phillipe Garrell. En 'L'ombre des femmes' el veterano realizador firma una divertida reflexión sobre la infidelidad, el matrimonio, la vida de los artistas y la miseria de los hombres. Con un estilo que recuerda al cine de Woody Allen, la película es un ejercicio más profundo y dramático de lo que puede parecer a simple vista. Hemos visto esta aproximación a la temática en muchas otras ocasiones, pero Garrel sabe muy bien lo que quiere contar y el tipo de película que está rodando. No todos pueden decir lo mismo.


¿Conclusiones del día? Gran día para la Sección Oficial, tanto fuera de competición como a concurso. El premio al Mejor Director puede ser el reconocimiento perfecto para la 'Son of Saul', aunque ya hay quien pide la Palma de Oro para Hungría. Por lo demás, satisfactorias aperturas en la Quincena y Una Cierta Mirada.

¿Qué llega mañana? El viernes hemos visto los nuevos trabajos de Yorgos Lanthimos, Woody Allen y Gus Van Sant. Pronto estará su crónica online. 

Cannes 2015, día 1: el Garrone más WTF y la fría apertura local

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La 68 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes ya está aquí. El certamen dirigido por Thierry Frémaux puede presumir de ser el mayor mercado cinematográfico del mundo, pero también de ser la cita más codiciada por los cineastas de mayor 'pedigree'. Puede parecer contradictorio, pero Cannes históricamente ha sido sinónimo de buen cine y de dinero. Y por mucho que lo intenten Toronto o Roma, no hay indicios de que eso vaya a cambiar a medio plazo.

En diez días sabremos qué conclusiones y películas para el recuerdo nos deja el festival este año, pero para nuestra web siempre será una edición especial. Por primera vez en nuestros nueve años en la red, PremiosOscar.net asiste a Cannes para cubrir la cita cinematográfica más importante del mundo. En el blog podréis encontrar crónicas diarias y uno o varios episodios de La Sexta Nominada en los que repasaré lo visto en el festival con la ayuda de otros acreditados en el festival.

La presentación del festival el pasado mes de abril dejó claras las líneas editoriales que tendría la edición. Volverían a concursar varios de sus cineastas fetiches (Sorrentino, Audiard, Van Sant, Garrone, Moretti), pero la Croisette no parecería en 2015 el repetitivo desfile de vacas sagradas en el que sabía convertido Cannes en sus últimas ediciones. La apuesta de Frémaux por las nuevas generaciones quedó evidenciada con la decisión de inaugurar la Sección Oficial del certamen con 'La cabeza alta' (Sección Oficial fuera de concurso), la ópera prima de la hasta ahora guionista y actriz Emmanuelle Bercot.

Tras la gélida recepción que tuvo el pasado año 'Grace de Monaco', los organizadores confiaron la apertura del festival a "una película especial" que, según ellos, merecía ser descubierta. Bercot se estrena en la dirección poniendo en imágenes diez años de vida de un conflictivo adolescente a través de sus constantes idas y venidas de juzgados de menores, centros educativos y el resto de instituciones que intentan enderezar el camino del joven. Malony tiene buen corazón, pero la desatención familiar y sus graves problemas de irascibilidad le convierten en una bomba de relojería que estalla cada dos por tres. Una juez que siente debilidad por el chico y un tutor que también tuvo una infancia complicada se convierten en los principales aliados de alguien que no se quiere dejar ayudar.

Una vez vista, no termina por quedar claro qué encontró de particular el comité de selección en 'La cabeza alta'. Aplaudo la decisión de apostar por una narración dilatada en el tiempo, pero todo lo que vemos en la película nos lo hemos encontrado antes en decenas de propuestas similares. Tampoco los avances emocionales del interesante personaje central están justificados narrativamente. Hay secuencias con fuerza (una madre abandonando en las instituciones a su hijo de seis años, los arrebatos de un adolescente que es incapaz de controlarse a sí mismo) y un grupo de veteranos actores que elevan el conjunto y acompañan al carismático debutante Rod Paradot, pero no es suficiente. Dentro de un año no nos acordaremos de ella de 'La cabeza alta'.

Es injusto comparar películas, especialmente cuando sus intenciones y temas no son estrictamente los mismos, pero el pasado año se estrenó en la Croisette otro drama de adolescente conflictivo que brillaba por todo lo que le falta a la película de Bercot: valentía, personalidad, garra. Claro está, hablamos de 'Mommy'.


La esperada 'The Tale of Tales' (Sección Oficial a concurso) fue la segunda y última película que pude ver en la jornada de inauguración. Matteo Garrone vuelve al festival francés con un bagaje envidiable en su currículum: con sus dos únicas participaciones ('Gomorra', 2008 y 'Reality', 2012), el italiano se llevó el Gran Premio del Jurado. La tendencia del festival a otorgar la Palma de Oro a cineastas con una trayectoria destacada en el propio certamen convirtió automáticamente a 'The Tale of Tales' en una de las grandes favoritas para el preciado galardón, llegando a liderar las apuestas en varias semanas. Con tales expectativas, lo más fácil era decepcionar a la crítica. No lo hizo. El cineasta romano vuelve a demostrar que es uno de los autores más inclasificables y versátiles de su generación con esta libre adaptación de 'El cuento de los cuentos', una obra del destacado autor de relatos cortos del siglo XVII Giambattista Basile. Ambientada en el Barroco, la película narra la historia de tres reinos y sus respectivos monarcas: un matrimonio dispuesto a todo por tener un hijo, un seductor libertino y un monarca tan insatisfecho como aburrido.

Si en sus anteriores trabajos Garrone retrataba el día a día de la mafia napolitana o hacía una brutal sátira sobre la fama y la telerrealidad, en 'The Tale of Tales' nos encontramos un fascinante pastiche en el que hay cabida para monstruos marinos, pactos con hechiceras, terroríficos gigantes, sacrificios y un largo etcétera de elementos que pasan con una pasmosa naturalidad de lo mágico a lo bizarro, de lo mordaz a lo perturbador. Como buena historia de cuentos, sus historias son de lo más simple, pero la reflexión sobre la obsesión y el precio a pagar por ella y sus personajes femeninos (los verdaderos protagonistas de la historia) la convierten en una de las joyas del cine de género en 2015.

'The Tale of Tales' es una película irregular, por momentos torpe y que no es para todo el mundo, pero hay algo magnético en ella que impide que alejes los ojos (y oídos, la banda sonora es de Alexandre Desplat) de la pantalla. Difícilmente será la película que dé la Palma a Garrone, pero esta incómoda vuelta de tuerca a 'Into the Woods' le confirma como un director capaz de todo y que no tiene miedo de saltar al vacío sin red que le proteja. Chapeau por su valentía.

¿Conclusiones del día? Extracinemátograficamente el primer día en la Croisette ha servido para hacerse a los locos ritmos de las proyecciones, a las eternas colas antes de las películas y al razonable - pero frustrante - sistema de clases que hay dentro el vasto grupo de periodistas acreditados.

¿Qué llega mañana? A lo largo del día publicaremos la segunda crónica del festival (se ha visto ya 'Mad Max', las inaguraciones de las secciones paralelas y la posible primera aspirante a la Palma de Oro) y veremos los esperados nuevos trabajos de Yorgos Lanthimos y Woody Allen, entre otros.

La Sexta Nominada - Especial histórico: los Oscar de 1997

- 13 de mayo de 2015 5 Comments

Ya podéis escuchar el especial La Sexta Nominada dedicado a los premios de la Academia de 1997, edición en la que 'Titanic' hizo historia y empató con 'Ben Hur' en la lista de las películas más premiadas en la historia de los Oscar. Carlos Martínez (el Señor Finch en Twitter), colaborador de El cine de LoQueYoTeDiga, nos acompaña en este concienzudo análisis.

A lo largo de más de cuatro horas de debate y tertulia analizamos las películas, la gala, las grandes ganadoras y perdedoras, nuestras favoritas, las sextas nominadas y mucho más detalles en un interesante año de cine, premios y Oscar.

Si queréis colaborar económicamente con La Sexta Nominada podéis hacerlo a través de este enlace.


Guía del capítulo
00:00:00 Introducción, presentación de Carlos Martínez y repaso a la gala
00:24:43 Análisis de 'Titanic'
01:22:06 Análisis de 'Mejor... imposible'
01:45:40 Análisis de 'Full Monty'
02:00:53 Análisis de 'L.A. Confidential'
02:20:38 Análisis de 'El indomable Will Hunting'
02:39:16 Las otras películas del año
03:07:44 Actores
03:22:28 Actrices
03:35:47 Categorías técnicas y artísticas
04:04:00 Los sextos nominados
04:16:15 Despedida y cierre

ESPECIALES HISTÓRICOS YA DISPONIBLES 

 1975 1991 1993
 1994 1999 2002

30 grandes películas que fueron ignoradas por los Oscar (3ª parte)

- 11 de mayo de 2015 6 Comments

Ha llegado el momento de cerrar nuestro primer repaso a aquellas películas que forman parte de la historia del cine y / o de la cultura pop y que, sin embargo, no fueron reconocidas por la Academia de Holllywood en su respectivo año de estreno. Siguiendo el ejemplo de Javier Navío y Juan Sanguino, voy a rescatar diez títulos que fueron ignorados, principalmente, por no encajar con los gustos acomodados del votante medio. Historias de acción o ciencia ficción, comedias, cintas extranjeras o retratos descarnados de la sexualidad que incomodaron a los hombres blancos de más de sesenta años, el colectivo estrella de la Academia. Estos son los títulos que, me gustaría pensar, aparecerían hoy en día en las nominaciones si los académicos pudiesen viajar en el tiempo y, esta vez sí, hacer bien su labor: seleccionar las películas y los trabajos que representan un año de cine y que, por una cosa o por otra, serán recordados para siempre.

'Frankenstein' (1931)

Puede que 'Frankestein' siga 'estando viva' 84 años después de su estreno, pero el clásico de James Whale comparte junto a 'Dracula' el dudoso honor de ser las primera de la larga lista de hitos del cine de género que no fueron reconocidas en su momento por los premios. La cinta de Universal tuvo ya en su momento de estreno críticas más que notables y su éxito comercial provocó numerosas continuaciones, siendo la más influyente y aplaudida de todas 'La novia de Frankenstein'. Aunque la Academia no la reconoció en ninguna de sus categorías, el tiempo ha acabado situando a 'Frankenstein' en su sitio.

En 1991 el Registro Nacional de Cine anunció que preservaría en su archivo una copia del film por sus aportaciones culturas y cinematográficas. Siete años más tarde, el American Film Institute (AFI), la organización destinada a proteger y promocionar el cine estadounidense fuera y dentro de sus fronteras, la situó en en el puesto 87 de su clasificación de las mejores películas de la historia. Lamentablemente, 'Frankenstein' desapareció de la actualización de la lista publicada en 2007.

'Arsénico por compasión' (1944)

Con 7 nominaciones y 3 galardones como director, Frank Capra siempre fue uno de los cineastas predilectos de la Academia. No obstante, hay barreras que ni siquiera Capra pudo superar: puedes lograr la candidatura a los Oscar con una comedia si es intelectual, étnica o incluso romántica, pero debes olvidarte del reconocimiento si optas por el humor más absurdo y físico. Ese fue el camino que tomó 'Arsénico por compasión', la adaptación de un texto que estaba arrasando entonces en los escenarios neoyorquinos con Boris Karloff en uno de los personajes principales. La comedia criminal protagonizada por Cary Grant y unas hilarantes secundarias que daban vida a las - aparentemente adorables y en realidad homicidas - tías del protagonista fue ignorada por los Oscar. En 1947 Capra sería reconocido una última vez por la Academia gracias al más icónico de todos sus largometrajes: 'Qué bello es vivir', la película más emitida por las televisiones del mundo en la historia del cine.

'Toma el dinero y corre' (1969)

Puede resultar irónico reivindicar la figura de un cineasta que ha sido nominado hasta en 25 ocasiones, pero no fue hasta que Woody Allen se puso serio en 'Annie Hall' que los votantes empezaron a respetarlo como director y guionista. Carece de los matices y lecturas de relatos como 'Manhattan', 'Interiores' o 'Hannah y sus hermanas', pero es en 'Toma el dinero y corre' donde nos encontramos por primera vez el sentido del humor a medio camino de la ironía y lo absurdo y ese álter ego que Allen tanto ha explotado durante su medio siglo de carrera detrás de las cámaras.

La comedia, un hilarante retrato de las desventuras de un inepto ladrón de bancos, fue recibida con los brazos abiertos el público, pero los únicos en darse cuenta de que Allen era un cineasta a seguir fueron el Sindicato de Guionistas (WGA). El gremio decidió reconocerle con una nominación en la ya extinta categoría de comedia. Curiosamente, esa misma organización había incluido ya entre sus candidatos a Allen en 1965 gracias a su libreto para '¿Qué tal, Pussycat?'. Primero llegó el respetó de sus compañeros guionistas, después el del mundo.

'Terminator' (1984)

Con el primer 'Terminator' nació un megalómano inigualable (James Cameron), una franquicia, se erigió un héroe y un villano inolvidable que aún sigue dando guerra en la gran pantalla (el T-800 aparecerá este verano en 'Terminator Génesis' más de diez años después desde su última aparición) y se consolidó la carrera de una entonces promesa del cine de acción (Schwarzenegger) que hasta entonces había aparecido en 'Conan, el barbaro'. La película sorprendió hasta a sus propios responsables, que no confiaban en absoluto en la película: Cameron ha dicho a cualquiera que ha querido escucharle que los ejecutivos de Orion Pictures remaron en contra de la preproducción, el rodaje y, ya en última instancia, el estreno del film. Tuvieron que ser los actores los que presionaron para que la prensa pudiese ver la película antes del estreno. El resultado es historia: la crítica recibió con los brazos abiertos la audaz apuesta de un cineasta que hasta entonces sólo había firmado 'Pirañas 2: los vampiros del mar' y el público acudió (moderadamente) a las salas. Había nacido un título de culto. No obstante, la Academia pasó del film y ni siquiera lo incluyó en las categorías técnicas.

'Terminator 2: el Juicio Final', una mezcla de continuación y revisitación de la historia original, terminó su recorrido comercial como la película más taquillera de 1991 y meses después recibió unas extraordinarias seis nominaciones a los Oscar, ganando cuatro de ellas. La película original pasó a formar parte en 2008 de la Librería del Congreso por su importancia cultural, histórica y cinematografíca. Una vez más, fue el Registro Nacional de Cine el que salvó los muebles.


'El club de los cinco' (1985)

¿Qué sería de los Oscars sin sus contradicciones? En los treinta años que estuvo trabajando en Hollywood, el trabajo de John Hughes nunca fue reconocido por la Academia. Los votantes no supieron o no quisieron valorar que el cineasta fuese uno de los pocos y verdaderos autores de la década más impersonal en la historia del cine norteamericano: los años ochenta. Ya sea porque sólo hacía comedias (y no de las intelectuales a lo Woody Allen) o porque se centraba en un tipo de personajes a los que el cine serio nunca ha prestado demasiado atención (los adolescentes), Hughes no existió para los Oscar durante tres décadas.

Cuando en 2009 el director falleció  (con sólo 59 años), el corazón de la cultura pop estadounidense quedó maltrecho. Entonces, la Academia, tan ajena habitualmente a los gustos del espectador medio, decidió darle en su muerte la recompensa que le habían negado en vida. En la siguiente ceremonia, los Oscars dedicaron a Hughes un bloque de diez minutos presentado por sus actores fetiche en el que, por fin, se reconocía el impacto que había tenido en Estados Unidos su cine. Un homenaje precioso, pero que no termina de borrar la gran mancha de estos premios en relación a su cine: la no nominación a Mejor Guión para la generacional 'El club de los cinco'. La que en su momento fue vista como otra historia más de adolescetentes se ha convertido en una las cintas más imitadas y generacionales del cine estadounidense. Era gamberra y divertida, sí, pero también un punzante retrato de la agonía adolescente y las complejas relaciones de los hijos con sus padres. Si sólo la Academia se hubiese dado cuenta a tiempo... No fue el caso.

'La boda de Muriel' (1994)

La relación entre Australia y Hollywood es, cuanto menos, digna de estudio. El país oceánico ha sido históricamente una fuente de estrellas (sólo en los últimos 25 años han dado actores como Russell Crowe, Hugh Jackman, Heath Ledger, Mel Gibson, Cate Blanchett y Geoffrey Rush), pero sus películas rara vez han sido apreciadas por los Oscar. 'Babe, el cerdito valiente' y 'Shine' son, a día de hoy, las únicas producciones australianas que se han colado en la categoría reina. Dos películas en 87 años es un triste bagaje cuando ambas industrias comparten actores e idioma.

¿Por qué el cine australiano es ignorado sistemáticamente cuando los norteamericanos sí tienen una evidente debilidad por el cine británico? Mi apuesta es que la mezcla de tonos y géneros que caracteriza al cine australiano (en las antípodas del clasicismo inglés que tanto gusta en América) desconcierta a un público norteamericano que no sabe como reaccionar ante lo que está viendo en la pantalla. El cine australiano es áspero, irreverente, inclasificable. En otra palabra: incómodo. Para muestra, 'La boda de Muriel'. En manos de la mayoría de cineastas anglosajones, la historia de una solterona obsesionada con la música de ABBA y las bodas hubiese dado una 'feel good' de manual. Dirigida y escrita por P.J. Hogan (domesticado por encargos hollywoodienses años más tarde), las desventuras de Muriel desembocan en una tragicomedia que pasa sin avisar del patetismo a la histeria, de la empatía a la vergüenza ajena.

Como era de esperar, Estados Unidos no entendió 'La boda de Muriel' y dejó pasar la oportunidad de reconocer a Toni Collette y el guión de Hogan. La actriz sólo fue reconocida por los Globos de Oro, pero Hollywood se dio cuenta de su potencial y rápidamente se incorporó a ese selecto grupo de actores que mejoran cualquier película en la que participan, por pequeño que sea su personaje. El guión de Hogan sería reconocido por los BAFTA y el WGA, pero los académicos optaron por el clasicismo de 'La locura del Rey Jorge'.

'Heat' (1995)

Pocos directores han retratado la ciudad de Los Ángeles como Michael Mann. Aún así, la Academia sólo se ha interesado por su trabajo cuando el cineasta se ha adentrado en el drama más trascendental ('El Dilema'). En el camino se quedaron thrillers ejemplares como 'Colateral' o 'Heat', cimas del género en los que la ciudad californiana lucía como nunca en pantalla. Si bien la primera recibió menciones en las categorías de mejor actor secundario (Jamie Foxx) y mejor montaje, la celebrada reunión en pantalla de Al Pacino y Robert De Niro se fue de vacío en la temporada de premios Los prejuicios al cine de acción resaltaron más que nunca en un año en el que la Academia optó por reconocer a los directores de 'Babe, el cerdito valiente' y 'El cartero (y Pablo Neruda)'.

Veinte años despues de su estreno, 'Heat' está considerada por críticos y cinéfilos como una ejemplar historia de robos en la que dos leyendas como De Niro y Pacino mantuvieron un magnético duelo a pesar de compartir una única escena en pantalla. En la lista de las 250 mejores películas de la historia que iMDB confecciona a partir de las votaciones de sus usuarios, el thriller de atracos aparece en el puesto 122 con unos números de infarto: 8,3 / 10 de media con más de 376 mil votos registrados.



'Celebración' (1998)

Quince años antes de rozar la estatuilla dorada con 'La Caza', el dánes Thomas Vitenberg sufrió un inesperado revés por parte de la Academia cuando 'Celebración' no apareció entre las nominadas a la Mejor Película de Habla No Inglesa del año. La película, un drama rodado en clave de dogma que seguía el festejo del sesenta cumpleaños del patriarca de una familia burguesa, había conquistado a todo el mundo con su estilo mordaz y su brutalidad. 'Celebración' venía de ganar los premios de las prestigiosas asociaciones de Los Ángeles y Nueva York, además de recibir sendas nominaciones al Globo de Oro y el BAFTA. Aún así, el comité de selección encargado de elegir las finalistas en la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa optó por trabajos menos que, en algunos casos, ya nadie recuerda.

Los conservadores votantes cerraron la puerta a una película revolucionaria, la encargada de abrir el movimiento dogma que Vitenberg había creado junto a otro ilustre ignorado de la Academia, Lars Von Trier. El proyecto iba más allá de la arriesgada decisión de filmar cámara en mano todas sus escenas, sin recurrir en ningún momento a música, decorados o iluminación artificial. Pese al olvido en los Oscar, 'Celebración' se ha convertido en un referente absoluto para cualquier relato de familias disfuncionales que se precie.

'Los Otros' (2001)

'Los Otros', un proyecto inicialmente pensado para ser rodado en español con Emma Suárez como protagonista, saltó a Estados Unidos después de que Tom Cruise viese por casualidad 'Abre los ojos'. El actor decidió financiar el proyecto, distribuirlo en Estados Unidos con la colaboración de los Weinstein y colocar como protagonista a su entonces esposa, Nicole Kidman. El resultado del proyecto es historia: la crítica se rindió a la propuesta y él público acudió en masa a las salas. Quince años después, 'Los Otros' sigue siendo la película más taquillera de Kidman como protagonista.

La candidatura por su magnético y delicado trabajo como Grace era un hecho... si no hubiese existido 'Moulin Rouge'. La actriz, hasta entonces un proyecto fallido de estrella, encadenó dos proyectos en los que sobresalía con registros absolutamente opuestos. Las normas de la Academia impiden la doble nominación de un intérprete en la misma categoría y Kidman era demasiado protagonista en ambas historias para intentar jugar la carta del fraude de categoría. A pesar de ser finalista en los Globos de Oro y en los BAFTA (dejando fuera su trabajo en el musical), los académicos acabarían optando por su trabajo en 'Moulin Rouge'.

'Los Otros' presentaba méritos para figurar en las categorías de Fotografía, Sonido (donde se vio perjudicada por contar con profesionales españoles) o Guión Original - reconocido por un puñado de asociaciones de críticos, los BAFTA y el gremio de guionistas -, pero finalmente acabó con un inmerecido rosco. ¿Hubiese sido el resultado diferente de no haberse estrenado dos años antes 'El sexto sentido'? Nunca lo sabremos.

'La vida de Adele' (2014)

Hollywood no es un lugar para lesbianas. En los 87 ediciones de los premios, sólo seis actrices han sido nominadas por dar vida a un personaje homosexual: Cher, Anette Bening, Julianne Moore, Jessica Tandy, Charlize Theron y Judi Dench. Es decir, si vas a interpretar a una lesbiana en la gran pantalla más vale que seas una loca de los gatos (Dench), una asesina (Theron), una persona depresiva (Moore), un elemento practicamente subliminal de la historia que sólo detectan los espectadores más avispados (Tandy) o la jodida Cher. Fuera de las categorías interpretativas, sólo 'Las Horas' y 'Los chicos están bien' han optado al premio a la mejor película teniendo lesbianas en el corazón de la historia. Con semejantes estadísticas, el camino a los Oscar de 'La vida de Adele' estaba destinado a ser, cuanto menos, accidentado.

En el caso de que centrarse en una historia de amor entre dos chicas no fuese suficiente elemento de riesgo, la película era francesa y contenía numerosas escenas de sexo gráfica en una época en la que ya no hay sexo en el cine. Tampoco ayudó que los productores se negasen a adelantar diez días su estreno en Francia para así poder representar a su país en los Oscar. Ni cortos ni perezosos afirmaron que la los premios de la Academia no les importaban y que ya habían cumplido su objetivo: la Palma de Oro.

Independientemente del chovinismo y arrogancia de sus productores, los académicos deberían haber aprovechado el estreno técnico de la cinta en Estados Unidos para incluir el extraordinario trabajo de Adele Exarchopoulos en la categoría de Mejor Actriz. No obstante, los Oscar no fueron los únicos que se cegaron ante la controvertida cinta. 'La vida de Adele' quedó derrotada en los Premios del Cine Europeo por 'La gran belleza' y en los César fue barrida de forma humillante por la menor 'Guillaume y los chicos... ¡a la mesa!'. En definitiva, un triste bagaje para una película especial que levantó pasiones allá donde se estrenó.