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#NoOscarFest: 'Viaje a Sils Maria', de Olivier Assayas

By Cinéfagos - 11 de abril de 2016 5 Comments

Este artículo está escrito por Daniel Lorenzo, redactor de Cinéfagos.es

Si uno revisa con atención la ceremonia de los Oscar celebrada el 24 de marzo de 1997, puede apreciar esa fracción de segundo en la que Lauren Bacall levanta el trasero de su butaca del Shrine Auditorium justo antes de volver a posarlo, mirar desconcertada a ambos lados y, en un primer momento, ser incapaz de aplaudir. Esa fracción de segundo a la que me refiero fue la que transcurrió entre el momento en el que Kevin Spacey abrió el sobre que contenía el nombre de la ganadora del Oscar a mejor actriz secundaria y en el que pronunció el nombre de Juliette Binoche.

Juliette Binoche no era, en absoluto, una recién llegada a esto del cine. Actriz profesional desde 1985, ya había trabajado a las órdenes de Jean-Luc Godard (Yo te saludo, María), André Téchiné (La cita), Leos Carax (Mala sangre, Los amantes de Pont Neuf), Philip Kaufman (La insoportable levedad del ser), Louis Malle (Herida) y Krzysztof Kieslowski (Tres colores: Azul). Una actriz francesa tiene, esencialmente, dos formas de ser sexy: aparentar ser una intelectual o aparentar ser una ninfómana. Juliette Binoche es de las primeras. Brigitte Bardot fue de las segundas. Catherine Deneuve cometió la osadía de querer pertenecer a ambos grupos y todos empezaron a cuchichear que a ver qué se había creído esa insoportable. Pero, al lado de Lauren Bacall, Juliette Binoche era una becaria, una joven promesa con toda la carrera por delante. Bacall era Bette Davis. Binoche, Anne Baxter. Y todos y cada uno de los espectadores que esa noche asistimos a esa derrota del viejo Hollywood ante aquella intrusa europea nos sentimos testigos de la caída de un mito, un poco como George Sanders en 'Eva al desnudo'.

Y, en el fondo, veinte años después, de todo esto trata 'Viaje a Sils María'. Juliette Binoche da vida a una actriz que, dos décadas después de su mayor éxito trata de decidir si volverá a interpretar la obra que la lanzó a la fama. No interpretaría el mismo papel, claro está, sino el de su antagonista. Una actriz que, cuando se llevó a cabo el montaje original, iniciaba su decadencia. Ahora, la protagonista tiene esa misma edad. Y ya nada le parece lo mismo: ni las motivaciones de cualquiera de los personajes, ni el propio oficio de intérprete. Y todo esto le atormenta. Porque es francesa. Y profunda. E intelectual. Uno se imagina a Michael Caine decidiendo participar en el remake de 'La huella' que se rodó en 2007, 35 años después del anterior, interpretando al rival de su personaje original. Y se lo imagina despreocupado, preguntando cuándo puede hacer efectivo el cheque y dónde guarda el productor el whisky, y no necesariamente en este orden. Pero claro, Michael Caine protagonizó 'Tiburón, la venganza'. Y Juliette Binoche solo se atrevió a salir cinco minutos en 'Godzilla', porque le daba como vergüenza. Todavía hay clases. O eso se cree ella.

'Viaje a Sils María' se desarrolla como si fuera una película de Ingmar Bergman. Es, casi, una versión a la francesa de su cine. Tenemos a dos mujeres aisladas, como en 'Silencio', y una de ellas es actriz, como en 'Persona'. Tenemos el suicidio de uno de los personajes secundarios, y la devastación que causa en sus conocidos, como en 'Los comulgantes' o 'Luz de invierno'. Tenemos esa casa, escenario de felicidades pretéritas, donde nada parece poder herirnos, como en 'Fresas salvajes'. Y tenemos el paso del tiempo. El tiempo como enemigo. El futuro como amenaza, el pasado como refugio, la naturaleza y sus fenómenos atmosféricos como analgésico. Y el miedo a la vejez como desencadenante de la trama, otra de las constantes de su cine. Pero ahí donde el cine de Bergman se muestra como no apto para no iniciados, triunfa la película de Olivier Assayas. 'Viaje a Sils Maria' es tan inteligente y está tan bien narrada que resulta mucho más árida contada que vista. Y ahí radica gran parte de su éxito.


Pero el disfrute que proporciona 'Viaje a Sils Maria' no se queda ahí. Porque, en un giro de los acontecimientos que la convierte en la película más metanarrativa de los últimos tiempos, gran parte de la gracia que tiene asistir a su visionado es presenciar como Kristen Stewart, 26 años más joven que Juliette Binoche, le roba la película, poco a poco, en su cara. Mientras el personaje de Binoche se piensa si compartir escenario con el de Chloë Grace Moretz, dada la fama de problemática de ésta, y a su pasado como actriz en una saga de mutantes, Stewart, de pasado personal problemático debido a sus escarceos con su director en 'Blancanieves y la leyenda del cazador', y pese a su pasado como actriz en la saga 'Crepúsculo', le va ganando, una a una, todas sus escenas.

Así, cuando llegó la temporada de premios, todos los reconocimientos recayeron en Stewart. Y cuando uno ve la escena en la que una desesperada Binoche le ruega al personaje de Moretz que le permita unos segundos de lucimiento en escena, que no le robe todos los aplausos, no puede dejar de pensar en todas las entregas de premios a las que este año no fue invitada. Y sí su compañera. La niñata de 'Crepúsculo'. El hazmerreír de Hollywood hace apenas un lustro. Esa chica de la que decían que no sonreía para no mostrar lo desproporcionado de sus dos incisivos frontales superiores. Sus dos paletas, que van camino de ser las más reconocibles de la historia del cine, por encima de Lina Morgan y Gracita Morales. Por encima, incluso, de Nicole Kidman y Reneé Zellweger en 'Cold Mountain'. Esa Kristen Stewart que, cuando gracias a esta película se convirtió en la primera actriz estadounidense en ganar un Cesar, no pudo evitar posar para la cámara como cara de pensar ¿pero qué carajo habéis hecho?

Juliette Binoche pone todo de su parte. Incluso se hizo las ingles para una escena completamente gratuita en la que nos muestra su pubis. Pero, a pesar de ello, Binoche solo ganó un premio por Viaje a Sils Maria: el International Cinephile Society Awards.Chatarra. Calderilla. Las vueltas del pan.

Puede que ella esté por encima de los galardones, puede que a estas alturas ya haya colmado su ambición, que ya haya ganado todo lo que tenía que ganar. Pero esa visión despreocupada por el reconocimiento entra en conflicto frontal con la imagen de los actores que nos ofrece la película. Siempre egoístas, siempre vanidosos, como esos goleadores incapaces de dar una asistencia por su adicción a los flashes posteriores al tanto. Porque 'Viaje a Sils María' es, en el fondo, un trabajo que define y describe un concepto tan difuso en la actualidad como el de la diva. Probablemente, sea la mayor aportación europea al respecto desde que Dana International cantó, allá por 1998, aquello de Viva le diva, viva Vitoria, Cleopatra.

Allá donde otras películas se basan en la realidad para construir una ficción, Viaje a Sils María añade un tercer espejo a esta ecuación, que multiplica su alcance hasta el infinito. La realidad crea una ficción que a su vez se convierte en realidad. Con Juliette Binoche como daño colateral. Lauren Bacall se hubiera reído. Mucho. Y con motivo. Y luego, habría invitado a la Binoche a un cigarro. Buena era la Bacall para estas cosas.

5 comentarios to ''#NoOscarFest: 'Viaje a Sils Maria', de Olivier Assayas"

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  1. En cuanto a Kristen Stewart, fue un gran broche para el año de reivindicación que tuvo. Con Camp X-Ray, Still Alice, y principalmente la película de la que se habla en este artículo.

    Me encantó esta película, y a pesar de los reconocimientos de Stewart, para mi lo mejor es la gran interpretación de Juliette Binoche, voy a votar por ella en mejor actriz seguramente.

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  2. Increible editorial!!!

    La semejanza con Bergman me parece curiosa e interesante, aunque sí es dificil de comparar una con otra; el sueco es extremadamente intelectual y no da concesiones, Assayas está en el borde de la pedantería y la contemplación, pero se redime con ciertas escenas de burla hacia la industria y con la frescura de Chloe Moretz. Y hablando de la pequeña actriz, para mí es lo mejor de la pelicula, después de Binoche y el Canon obviamente, porque es un reflejo nada paródico de las actrices actuales: soberbias, cínicas y ambiciosas.

    Lo de Juliette no tiene nombre, cada actuación se va superando y es que con su filmografía nos cuesta trabajo que cada vez esté mejor. Y bien lo dijiste (Daniel), tiene tanta trayectoria, premios y reconocimientos que dudo que se haya sentido como su personaje al momento de ver como Stewart le robó la atención, y es que esto sucedió, yo pienso, por la sorpresa que causó su actuación y que de Binoche siempre se espera lo mejor, hubiera causado revuelo si ella no hubiera estado a la altura.

    Una de las mejores películas (de 2014) y de las grandes ausentes en los principales premios.

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  3. Excelente película

    Muy buenas actuaciones de todos los involucrados. Y por el hecho de haberse llevado a cabo cuando sucedió lo de Kristen con Rupert, era interesante ver ese paralelismo entre lo que sucedía en la vida real con Kristen y lo que su personaje opinaba de la situación del personaje de Chloe.

    Creo que la película merecía más cosecha de premios.

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  4. Increíble artículo, de mis favoritos.

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