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¿Pierde el espectador el mensaje real que Paul Greengrass quiere transmitir con Captain Phillips?

By Javier Escartín Gómez - 20 de octubre de 2013 3 Comments

Thedissolve.comHace dos semanas, asistí al pase para la Academia de "Captain Phillips". Al igual que en "United 93", Paul Greengrass nos regala otra película apasionante e implacable . Yo no era el único en el teatro afectado por la cinta, pero no a todos nos afectó de la misma manera y nuestras reacciones fueron contradictorias. Conforma avanzaba el metraje, había una creciente sed de sangre entre algunos académicos, que querían que a los piratas somalíes les acabara mal la aventura del secuestro del carguero norteamericano. Algunos llegaron a aplaudir al final de la película cuando el Ejército Norteamericano pone fin al secuestro (evitamos spoilers que sí aparecen en el artículo original)

En la película, Greengrass y su guionista Billy Ray querían reflejar el gran contraste que existe entre nuestra clase media y la extrema pobreza de estos piratas.  "Hemos tenido un montón de muy buenas películas en la última década que han analizado las cuestiones de seguridad nacional y el terrorismo, pero quería que esta película una mirada más amplia" dice Greengrass. "Siempre he sentido que una historia debe ser contada de una manera  convincente y emocionante, pero también que invite a la reflexión". La película nos invita a comprender qué llevó a Muse y sus hombres a hacer algo tan desesperado y violento, poniendo en peligro sus vidas, así como la de los marineros estadounidenses. Pero esa complejidad moral parecía que no llegaba a algunos de los espectadores en el pase para la Academia, que reducían la cinta a una violenta lucha entre buenos y malos. 

Esta no es la primera vez que he sido testigo de esa desconexión entre la intención y la respuesta. El año pasado, asistí a una proyección para el SAG de "Zero Dark Thirty", y algunos espectadores aplaudieron una vez que los Seal asesinan a Osama Bin Laden. La película de Kathryn Bigelow no invita a ese tipo de reacción. En su campaña para defender la cinta contra los que la acusaban de apoyar la tortura, Bigelow dijo a Time: "Creo que es una cinta profundamente moral que cuestiona el uso de la fuerza. Se pregunta lo que se hizo para buscar y matar a Bin Laden"

En ambos casos, sabemos cómo acaban los 'malos' de estas dos películas. Sony también ha contado con la participación del verdadero Richard Phillips para promocionar la película. Es una manera de poner un rostro humano a una historia difícil de creer que sea cierto, pero también nos asegura que nada malo va a pasarle a nuestro querido Tom Hanks. Trabajar en un estilo docudrama obliga al espectador a estar inmerso en el desorden, lo que parece real y no lo es, las salidas en falso, los callejones sin salida y los golpes de suerte. En consecuencia, estas películas exigen más de los espectadores, lo que retrasa la gratificación. En "Zero Dark Thirty", la espera nos permite conocer más a fondo la ardua incertidumbre del personaje de Jessica Chastain, ya que perdió años de su vida en la búsqueda de un hombre que podría quedar sin castigo por sus crímenes contra Estados Unidos. En "Captain Phillips" se van sucediendo circunstancias que acaban desembocando en el rescate del capitán pese a que a veces nos cuesta creer que eso vaya a suceder. Pero para los espectadores, que sólo quieren alcanzar el climax de una película, sobre todo en thrillers basados ​​en historias reales con finales felices, la base temática puede ser simplemente un añadido para sumar ansiedad a la película que se olvidará cuando Bin Laden sea asesinado o el Capitán Phillips rescatado. Es posible que los académicos intelectualmente entendieran que la película también hablaba sobre las disparidades económicas o la pendiente resbaladiza de la venganza, pero no le importaba. 

Esto no es un accidente. También explica por qué los estudios dan luz verde a este tipo de películas. Dejando de lado el hecho de que son historias bien contadas realizadas por directores con talento, "Captain Phillips" y "Zero Dark Thirty" son productos comercializables. La cinta de Bigelow puede ser fácilmente vendida como un thriller de acción ingeniosa. Capitán Phillips no sólo tiene a Hanks como gran valor, sino que se puede vender también como un thriller electrizante. De hecho, en la sinopsis se vende la película como "acción en alta mar" y se recuerda que Paul Greengrass es director de "The Bourne ultimatum". Si es así como se venden estas películas, ¿por qué tenemos que esperar que el espectador va a comprender lo que se quiere transmitir?

Sería incorrecto etiquetar este comportamiento como algo malo, pero estas respuestas ilustran una tensión interminable entre artista y público. El público puede ser tan servil al aceptar las formas que imponemos, que en ocasiones perdemos o ignoramos lo más importante. En lugar de lamentar el puñado de personas que vitorearon durante estas películas, tal vez deberíamos centrarnos en los muchos, muchos más, que entendieron el mensaje que querían transmitir los directores". 

3 comentarios to ''¿Pierde el espectador el mensaje real que Paul Greengrass quiere transmitir con Captain Phillips?"

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  1. Comparto la opinión del autor de esta columna. Las películas con muchas secuencias de acción tienden a ser vistas solo como eso, cintas ligeras con cero carga dramática social detrás pero llenas de explosiones y luchas campales, que impiden (ya por sea por la forma en como se vende el proyecto, o por la ingenuidad del espectador) que nos fijemos en su mensaje político que es lo más importante de una película como ésta.


    Felipe.

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  2. El mensaje es claro, sigue siendo una película de 'malos y buenos' como lo era Zero Dark Thirty, lo que cambia es que ahora explican motivos, pero sigue siendo un heroico Tom Hanks contra negros armados con motivaciones.

    Es decir, son americanos que dicen: "Oye que entendemos que entendemos que tengais qe hacer cosas asi... pero los heroes seguimos siendo nosotros".

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  3. Eso lo único que demuestra es la banalización del público. Si no hay sangre, tiros o violencia no les vale.
    Yo no sé ni como aguantaron el primer cuarto de hora con el montaje de Hanks hablando con su mujer y la escena de los piratas en la playa. Ahí se explica todo, el montaje y las necesidades del llamado Primer Mundo y el Tercero. Pero claro, todo se reduce a lo de siempre, a los cobwoys contra los indios y los desarrapados.

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