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Cannes 2015, día 2: el nuevo Max y el discípulo de Bela Tarr elevan el festival

By Daniel Martínez Mantilla - 15 de mayo de 2015 3 Comments

Nadie entendía ayer en la Croisette por qué 'Mad Max: Furia en la carretera' se ha exhibido en Cannes fuera de concurso. El regreso de George Miller a la saga que convirtió tres décadas atrás a Mel Gibson en una estrella planetaria ha dejado boquiabiertos a los críticos de todo el mundo y nos recuerda que conceptos como superproducción y espectáculo no deberían estar reñidos con el arte. Resulta increíble que el responsable de 'Furia en la carretera' tenga 70 años y lleve treinta de ellos alejado del cine de acción. Su forma de rodar recuerda al Martin Scorsese más reciente: ambos directores que filman con una energía que ya querrían para sí las nueve generaciones del cine de Hollywood. Desde el adrenalítico prólogo hasta el grandioso 'set piece' en la zona prohibida, la cuarta entrega de 'Mad Max' está llena de hallazgos visuales que dejan sin respiración al espectador. Aunque Tom Hardy se mete a la perfección en los zapatos de Gibson, la verdadera estrella de la función es una extraordinaria Charlize Theron como la ya icónico Imperator Furiosa. Definirla como la nueva Ripley se ha convertido ya un cliché de los periodistas, pero hay un por qué detrás de la afirmación. Contra pronóstico, 'Mad Max: Furia en la carretera' se acaba convirtiendo en un poderoso relato sobre la liberación y el poder femenino.

Tal y como recogía Kris Tapley en HitFix, la película es un prodigio técnico que debería recibir múltiples menciones en los premios de la Academia. Las nominaciones a Mejor Fotografía, Montaje, Banda Sonora o Efectos varios deberían estar reservadas para una película que deberá pasar su verdadero test, el de la audiencia, a partir de hoy viernes. Y si hubiera justicia, estaríamos hablando de la primera candidata seria a entrar en la categoría de Mejor Película: con casi 200 críticas acumuladas en RottenTomatoes, la cinta postapocalíptica tiene un 99% de comentarios positivos y una nota media de 8,8 de nota media. ¿Estamos hablando de la mejor recepción para un blockbuster desde 'El caballero oscuro'?


Ayer se pudo ver a competición la única ópera prima entre todas las aspirantes a la Palma de Oro. 'Son of Saul' es el salto a la dirección de Laszlo Nemes, hasta ahora operador de cámara de las películas de su compatriota húngaro Bela Tarr. Nemes filma uno de los debuts más impresionantes que se recuerdan en los últimos años, una nueva vuelta de tuerca al Holocausto nazi cuando ya creíamos haberlo visto todo sobre el tema. Nemes cuenta la historia de Saul, un prisionero encargado de quemar los cadáveres de su propia gente y que de repente encuentra al que cree que es su hijo adolescente. 'Son of Saul' se convierte en una horrorosa peripecia por parte del protagonista para darle a su descendencia el descanso eterno que merece. A través de larguísimos planos secuencia, difuminados, escenas fuera de plano y una narración cuasi subjetiva en forma de escorzo, Nemes impresiona y deja con un nudo en el estómago con su representación de los horrores del genocidio judío. Estará en el palmarés del jurado que presiden los hermanos Coen.

Un año después de quedarse sin premio con 'Aguas tranquilas', la japonesa Naomi Kawase ha vuelto a la Croisette para inaugurar la sección Una Cierta Mirada con 'An'. Lejos de los insoportables manierismos cursis de su anterior propuesta, la cineasta cuenta aquí una sencilla pero emotiva historia sobre la improbable amistad entre el triste encargado de una tienda de dulces y una anciana de 76 años que vivió recluida durante gran parte de su vida por culpa de una enfermedad. 'An' sigue punto por punto el esquema predeterminado de los dramas cotidianos orientales, está alargada en su segundo acto y por momentos subraya y telegrafía demasiado los sentimientos de sus personajes, pero acaba emocionando. En definitiva, una inauguración más que correcta, pero sin alardes.


También en Una Cierta Mirada vimos 'One Floor Below', un tenso drama dirigido por el rumano Radu Muntean que cuenta la historia de Patrascu, un padre de familia que simplemente quiere vivir una vida normal con su mujer y su hijo adolescente. Todo se complica cuando se convierte en testigo indirecto del asesinato de una vecina a manos de otro de habitante del bloque en el que vive Patrascu. A partir de ahí somos testigos de la lucha interna del protagonista entre lo que debe hacer (compartir con la policía sus sospechas) y lo que quiere hacer (no tener problemas). Anclado en la nueva ola de realismo social que ha aupado al cine rumano en la última década, Muntean apuesta por una narrativa de pocos diálogos, situaciones cotidianas y miradas que dicen mucho más que sus diálogos. Personalmente considero que 'One Floor Below' no explota suficientemente su sugerente propuesta, pero buena parte de la crítica ha caído rendido ante la obra de Muntean y medios como Variety le auguran un intenso paso por el circuito de festivales. 

Cerramos la jornada de ayer con la inauguración de la Quincena de Realizadores a cargo de un clásico del cine fránces, Phillipe Garrell. En 'L'ombre des femmes' el veterano realizador firma una divertida reflexión sobre la infidelidad, el matrimonio, la vida de los artistas y la miseria de los hombres. Con un estilo que recuerda al cine de Woody Allen, la película es un ejercicio más profundo y dramático de lo que puede parecer a simple vista. Hemos visto esta aproximación a la temática en muchas otras ocasiones, pero Garrel sabe muy bien lo que quiere contar y el tipo de película que está rodando. No todos pueden decir lo mismo.


¿Conclusiones del día? Gran día para la Sección Oficial, tanto fuera de competición como a concurso. El premio al Mejor Director puede ser el reconocimiento perfecto para la 'Son of Saul', aunque ya hay quien pide la Palma de Oro para Hungría. Por lo demás, satisfactorias aperturas en la Quincena y Una Cierta Mirada.

¿Qué llega mañana? El viernes hemos visto los nuevos trabajos de Yorgos Lanthimos, Woody Allen y Gus Van Sant. Pronto estará su crónica online. 

3 comentarios to ''Cannes 2015, día 2: el nuevo Max y el discípulo de Bela Tarr elevan el festival"

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  1. Aún así dudo que "Mad Max: Fury Road" merezca un 99 en Rotten Tomatoes. Hoy en día cualquier película puede lograr una alta puntuación ahí, vean a Garvity, Selma y Boyhood.

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  2. Oye Dany. Te felicito, que bueno que estés en Cannes. Con respecto a Mad Max sería lindo que figurara en la carrera por los Oscar, aunque lo veo difícil. Pero me conformo con saber que hay consenso entre público y crítica. Debo decir que Mad Max ha sido la experiencia más fascinante que he tenido en le cine en meses

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  3. Mad Max: Fury Road es sencillamente apabullante, concuerdo con que es una de las experiencias más grandes vividas en una sala de cine en tiempo.

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